lunes, 7 de septiembre de 2020

salmo 88


1Oh Señor, Dios de mi salvación,
De día y de noche he clamado delante de Ti.
2Llegue mi oración a Tu presencia;
Inclina Tu oído a mi clamor.
3Porque mi alma está llena de males,
Y mi vida se ha acercado al Seol.
4Soy contado entre los que descienden a la fosa;
He llegado a ser como hombre sin fuerza,
5Abandonado entre los muertos;
Como los caídos a espada que yacen en el sepulcro,
De quienes ya no te acuerdas,
Y que han sido arrancados de Tu mano.
6Me has puesto en la fosa más profunda,
En lugares tenebrosos, en las profundidades.
7Ha reposado sobre mí Tu furor,
Y me has afligido con todas Tus olas. (Selah)
8Has alejado de mí mis amistades,
Me has hecho objeto de repugnancia para ellos;
Encerrado estoy y no puedo salir.
9Han languidecido mis ojos a causa de la aflicción;
Oh Señor, cada día te he invocado,
He extendido mis manos hacia Ti.
10¿Harás maravillas a los muertos?
¿Se levantarán los muertos y te alabarán? (Selah)
11¿Se hablará de Tu misericordia en el sepulcro,
Y de Tu fidelidad en el Abadón?
12¿Se darán a conocer Tus maravillas en las tinieblas,
Y Tu justicia en la tierra del olvido?
13Pero yo, a Ti pido auxilio, Señor,
Y mi oración llega ante Ti por la mañana.
14¿Por qué, Señor, rechazas mi alma?
¿Por qué escondes de mí Tu rostro?
15He estado afligido y a punto de morir desde mi juventud;
Sufro Tus terrores, estoy abatido.
16Sobre mí ha pasado Tu ardiente ira;
Tus terrores me han destruido.
17Me han rodeado como aguas todo el día;
A una me han cercado.
18Has alejado de mí al compañero y al amigo;
Mis conocidos están en tinieblas.

                          💛Cony Mtz  💛

Salmos, 40

1Esperé pacientemente al Señor,
Y Él se inclinó a mí y oyó mi clamor.
2Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso;
Asentó mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos.
3Puso en mi boca un cántico nuevo, un canto de alabanza a nuestro Dios.
Muchos verán esto, y temerán
Y confiarán en el Señor.
4Cuán bienaventurado es el hombre que ha puesto en el Señor su confianza,
Y no se ha vuelto a los soberbios ni a los que caen en falsedad.
5Muchas son, Señor, Dios mío, las maravillas que Tú has hecho,
Y muchos Tus designios para con nosotros;
Nadie hay que se compare contigo;
Si los anunciara, y hablara de ellos,
No podrían ser enumerados.
6Sacrificio y ofrenda de cereal no has deseado;
Me has abierto los oídos;
Holocausto y ofrenda por el pecado no has pedido.
7Entonces dije: «Aquí estoy;
En el rollo del libro está escrito de mí;
8Me deleito en hacer Tu voluntad, Dios mío;
Tu ley está dentro de mi corazón».
9He proclamado buenas nuevas de justicia en la gran congregación;
No refrenaré mis labios,
Oh Señor, Tú lo sabes.
10No he escondido Tu justicia dentro de mi corazón;
He proclamado Tu fidelidad y Tu salvación;
No he ocultado a la gran congregación Tu misericordia y Tu fidelidad.
11Tú, oh Señor, no retengas Tu compasión de mí;
Tu misericordia y Tu fidelidad me guarden continuamente,
12Porque me rodean males sin número;
Mis iniquidades me han alcanzado, y no puedo ver;
Son más numerosas que los cabellos de mi cabeza,
Y el corazón me falla.
13Ten a bien, oh Señor, libertarme;
Apresúrate, Señor, a socorrerme.
14Sean avergonzados y humillados a una
Los que buscan mi vida para destruirla;
Sean vueltos atrás y cubiertos de ignominia
Los que se complacen en mi mal.
15Queden atónitos a causa de su vergüenza
Los que me dicen: «¡Ajá, ajá!».
16Regocíjense y alégrense en Ti todos los que te buscan;
Que los que aman Tu salvación digan continuamente:
«¡Engrandecido sea el Señor!».
17Por cuanto yo estoy afligido y necesitado,
El Señor me tiene en cuenta.
Tú eres mi ayuda y mi libertador;
Dios mío, no te tardes