martes, 13 de marzo de 2012

VIA CRUCIS


  • 1ª ESTACÓN: JESÚS SENTENCIADO A MUERTE

Iniciamos las estaciones del Via Crucis. Cuando el alma llega a no prestar atención a los halagos, todavía presta menos atención a las críticas. La crítica fortalece al alma, la cual va adquiriendo un amor particular y tierno cada vez mayor hacia sus perseguidores. Sta. Teresa de Ávila

Señor, mi alma está ante ti. Tú me conoces profundamente, lo sabes todo sobre mí, tú lees en lo más profundo de mi intimidad. Tú recoges cada lágrima y respondes a mis sonrisas. En mi vida no hay ningún espacio o tiempo que Tú no visites con tu amor y con tu amistad. Te doy gracias por todo esto, Dios mío. Mi camino en esta vida está ya marcado, es verdad: quiero estar contigo en cada paso, en la alegría y en el cansancio, en la paz y en la incomprensión, en la compañía y en la soledad. Tu presencia, oh Jesús, fortalece mi alma, incluso en debilidad. 

2ª ESTACIÓN: JESÚS CARGADO CON LA CRUZ


Jesús prodiga sus cruces como el signo más seguro de su ternura, porque desea hacerte semejante a Él. ¿Por qué tener miedo a no ser capaz de llevar la cruz sin desfallecer? Sta. Teresa de Lisieux

Señor, muchas veces en mi vida he experimentado tu ternura. Sobre todo en los momentos de dolor, cuando no he encontrado palabra que pronunciar, cuando me resultaba imposible orar, cuando sólo se hacía presente la noche… Tú estabas a mi lado, en silencio tal vez, con un toque apenas perceptible. Muchas veces te he visto así, oh Jesús, y he podido mirarte a los ojos. Cuando después volvía la luz, cuando se habían secado las lágrimas, me sentía  un poco más igual a ti, un poco más hijo y hermano tuyo.


3ª ESTACIÓN: JESÚS CAE, POR PRIMERA VEZ, BAJO EL PESO DE LA CRUZ


La “scientia crucis” no se puede adquirir sino tras haber llegado a sentir radicalmente la cruz. La totalidad de los errores humanos puede ser eliminada por la expiación de la cruz. Sta. Edith Stein

Señor, sé que no te conozco como debería ni como quisiera. Sé que me queda mucho camino por andar yendo detrás de ti, siguiendo tus pisadas a la sombra de la cruz.
De lo único que puedo presumir es de mis debilidades y de mis errores. Humanamente hablando, oh Jesús, soy exactamente poca cosa, pero teniéndote a ti en el corazón y en la vida, me siento rico y feliz. No quiero esconderme ante ti; abro mis manos, abro mi corazón para que tú puedas entrar en mi pobreza con la verdadera riqueza, que es tu Cruz. Sí, Salvador mío: este es el signo del Amor.

4ª ESTACIÓN: ENCUENTRO CON LA VIRGEN


El Evangelio no pone palabra alguna en boca de tu Madre que está al pie de la cruz. Tampoco tú, Jesús mío, pronuncias ni una sola palabra. Tu silencio es la palabra más elocuente. Bto. Tito Brandsma

Señor, yo también quiero permanecer en silencio en este momento, para captar el intercambio de amor infinito que os une a ti y a tu Madre. Levanto los ojos, oh Jesús, y te veo, sigo mirando tu rostro, tus ojos de Hijo, que reflejan la figura de tu Madre. Tú no hablas, pero ofreces Presencia: te entregas a ti mismo y entregas a tu Madre.
Yo la recibo como mi Señora, como mi Madre dulcísima.

5ª ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA AL SEÑOR A LLEVAR LA CRUZ


Cada uno tiene la cruz que ha de llevar, aunque cada cruz sea distinta de las otras. Si alguno desea conquistar la libertad de espíritu y no sentirse continuamente atribulado, debe empezar por no espantarse de la cruz. Entonces verá cómo el Señor lo  ayuda a llevarla. San Juan de la Cruz

Señor, tengo miedo. Quisiera huir ante cualquier dolor y prueba. Sobre todo, me espanta y me bloquea la soledad. Cada vez que aparece en mi vida la sombra de la cruz me cuesta seguir esperando. Me siento cansado, oh Jesús.
No obstante, deseo probar una vez más, deseo acercarme a tu corazón. Extiendo mi mano y tomo la tuya; te ofrezco la poca fuerza que tengo, la nada que soy. Sólo contigo podré yo llevar también la cruz.

6ª ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS


A lo largo del camino de la cruz no está Jesús solo. Hoy como entonces están también no solo los adversarios, sino las personas que lo ayudan. Representando a cuantos lo aman y desean ayudarlo está la Verónica. Edith Stein

Señor, tengo un deseo en el corazón: ser tu amigo, caminar contigo, compartir la vida contigo. Sé que tú  estás sufriendo al recorrer el camino del dolor. Veo a muchas personas alrededor. También estoy yo, te busco, me acerco todo lo que puedo. Quiero amarte; no me importa nada más. Junto a la Verónica, busco tu rostro, pues Tú eres mi Luz.

7ª ESTACIÓN: SEGUNDA CAÍDA EN EL CAMINO DE LA CRUZ


Cuando caminas en la noche oscura y en  el vacío de la pobreza espiritual, piensas que te falta todo y todos -incluso Dios-. Sin embargo no te falta nada. San Juan de la Cruz

¡Me faltas, Señor! ¿Cómo puedes decirme que estás cerca de mí, que lo compartes todo conmigo? Siento la soledad, el dolor, la angustia. También tú caíste bajo el peso de un infinito sufrimiento. ¿Cómo podré encontrarte de nuevo, Pastor mío? Yo, oveja descarriada, tengo necesidad de ti. ¡Levántate, reaparece, oh buen Pastor! Entonces te seguiré por todos los días de mi vida.

8ª ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS HIJAS DE JERUSALÉN


Oh Jesús, deja que yo llore por mí mismo, pues no soy sino un árbol seco, que sólo sirve para ser echado al fuego. Pero tú das nueva vida al árbol seco injertándolo en el árbol de la cruz. Bto. Tito Brandsma

Tú, Señor, eres mi Fuego. Como árbol pobre y sin vida, sólo deseo echarme en tus brazos. Recíbeme, te lo ruego. No importa que esto signifique que habré de abrazarme a la cruz de tu dolor. Solo contigo puedo ser nuevamente feliz. Nuestras lágrimas se unirán en un canto de alegría.

9ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ


Aunque caigas cien veces, levántate cada vez con mayor presteza, demostrando así tu amor por Él. Teresa de Lisieux

Señor, me avergüenzo de mí mismo; caigo y vuelvo a caer, me pierdo, me alejo, me encierro. Cuando estoy así, en el suelo y sin fuerzas, entiendo que lo único que hay que hacer, el único paso a dar, es volver a entrar en mí mismo, como el hijo pródigo de la parábola, y allí, en el fondo del alma, redescubrir tu amor hacia mí. Asido a él podré resurgir, empujado sólo por una infinita confianza en tu ternura de Amigo, oh Salvador mío.

10ª ESTACIÓN: JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS


El alma despojada de sí misma y revestida de Jesucristo no ha de temer nada del mundo exterior. Por eso, yo renuncio cada día a mí misma, a fin de que Cristo pueda crecer en mí. Bta. Isabel de la Trinidad

Señor, muchas veces me he sentido despojado de lo que yo consideraba valioso, indispensable para vivir. Muchas experiencias en el mundo me ayudaron a entender que al final nada permanece, sino solamente su presencia, tu amor fiel. Entonces pensé abandonar muchas cosas inútiles, incluso muchas compañías que no me conducían a ti. Poco a poco me he despojado  y me he revestido del vestido más hermoso que eres Tú, oh Jesús

11ª ESTACIÓN: JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ


Decidí permanecer en espíritu a los pies  de la cruz para recibir allí el rocío divino, la sangre que caía a tierra, sin que nadie se apresurase a recogerla. Entonces comprendí que debía abocarla sobre las almas. Sta. Teresa de Lisieux

Señor, he llegado por tu gracia hasta aquí, hasta los pies de tu cruz. Te contemplo clavado  en el madero, clavado sobre todo al dolor, al amor, a la voluntad de salvarnos. Cada gota de tu sangre que cae es una promesa de vida nueva para cada uno de nosotros, tus hijos, esparcidos por todo el mundo, a lo largo de la pobre historia del hombre. Como hermano y amigo tuyo, oh Jesús, deseo aprender cada día a recoger las gotas preciosas de tu palabra para nosotros, de tu infinito amor a nosotros, y quiero entregarlo después a cuantos encuentre en mi camino, sin guardarlo para mí.

12ª ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ


La muerte no puede resultar amarga para  el alma que ama, ya que en ella encuentra toda la dulzura y el deleite del amor. El alma goza de la muerte como si estuviese pensando en su noviazgo o en su matrimonio, por eso anhela el día y la hora de su  muerte. San Juan de la Cruz

Señor, tu muerte es una gran escuela para mí; en ella puedo aprender a amar, a vivir de verdad; en ella puedo encontrar sentido a mi vida. Ante ti Crucificado descubro que el amor y el dolor son una misma cosa y que por eso la muerte ha sido anulada y ya jamás podrá triunfar. Junto a ti, la muerte, toda pequeña muerte, se convierte en dulce experiencia de vida, porque ahora yo sé que en el dolor puedo encontrar el amor. Gracias, Señor Jesús.

13ª ESTACIÓN: JESÚS EN BRAZOS DE SU MADRE


Siguiendo tus caminos no podrás llegar a  donde deseas, ni siquiera a través de la más alta contemplación, sino sólo a través de una humildad grande y de una total disponibilidad del corazón. Sta. Teresa de Lisieux

Señor, yo sé que no tengo nada grande, aparente e importante que ofrecerte. No tengo nada, sólo mi corazón. Después de este largo camino siguiendo tus huellas en la prueba y el dolor de la cruz, sólo deseo entregarte mi corazón, mi amor, mi vida. Me abandono a tu abrazo sabiendo que tú me acoges tal como soy.

14ª ESTACIÓN: EL CADÁVER DE JESÚS PUESTO EN EL SEPULCRO


El alma ha de vaciarse de todo lo que no es Dios, a fin de poder ir hacia Dios… Por amor de Cristo debe desear entrar en una completa desnudez y pobreza respecto a todo. San Juan de la Cruz

Señor, el último paso es un descendimiento profundo, es entrar en la oscuridad de la tumba. Al llegar a la cima, yo esperaba ver una luz más clara, recibir los benéficos rayos del sol. Sin embargo, aún no es el tiempo. Decido permanecer aún contigo, bajar yo también hasta la soledad tenebrosa de la tumba, de la oscuridad. No tengo miedo, pues creo que tu amor es más fuerte; yo sé que tú resucitarás y también a mí me harás vivir.

Cony Mt


EL TESTAMENTO.


Yo, Jesús de Nazaret, viendo próxima mi hora y estando en posesión de plenas facultades para firma este documento, deseo repartir mis bienes entre las personas más cercanas a mí. Más siendo entragado como cordero para la salvación de la humanidad, creo conveniente repartir entre todos. Y así les dejo:

Todas las cosas que desde mi nacimiento han estado presentes en mi vida y la han marcado de un modo significativo: 
La estrella, a los que están desorientados y necesitan ver claro para seguir adelante, y a todo aquel que desee ser guiado y/o servir de guía;  el pesebre, a los que no tienen nada, ni siquiera un sitio para cobijarse o un fuego donde calentarse y poder hablar con un amigo.
Mis sandalias, son sus sandalias, las de los que deseen emprender un camino, de los que están dispuestos a estar siempre en camino.
La palangana donde les he lavado los pies, a quien quiera servir, a quien desee ser pequeño ante los hombres, pues será grande a los ojos de mi Padre;  el plato donde voy a partir el pan: es para los que vivan en fraternidad, para los que estén dispuestos a amar ante todo y a todos;  el cáliz,  lo dejo a quienes están sedientos de un mundo mejor y una sociedad más justa;  la cruz es para todo aquel que esté dispuesto a cargar con ella;  mi túnica a todo aquel que la divida y la reparta.

También quiero dejar como legado a la humanidad entera las actitudes que han guiado mi Vida, actitudes que quiero que guíen también la de ustedes.
Mi palabra y la enseñanza que me confió mi Padre, a todo el que la escucha y la pone en práctica.
La alegría a todos los que deseen compartirla.
La humildad, es para quien esté dispuesto a trabajar por la expansión del Reino de los Cielos;  mi hombro, a todo aquel que necesite un amigo en quien reclinar la cabeza, y al abatido por el cansancio del camino, para que puedan descansar y recobrar fuerzas para seguir caminando.
Mi perdón, es para todos, para todos los que día tras día, pecado tras pecado, sepan volver al Padre.
Mi amor... mi amor es para todos, buenos y malos, justos e injustos, para todos los hombres sin ningún tipo de distinción. Eso sí, siento especial predilección por los más débiles.
Todo esto y aún más quisiera dejarles, pero sobre todo es mi Vida lo que les ofrezco. Soy yo mismo quien me quedo con vosotros para seguir caminando a su lado, compartiendo sus preocupaciones y problemas, sus alegrías y gozos.
Sí, yo soy la vida, pero tú puedes transmitirla.
  
Nada más.
Manténganse unidos y quiéranse de verdad. Yo los he amado hasta el extremo y los llevo en mi corazón.

Tu amigo, 
               Jesú

                                                                  Cony Mtz

lunes, 5 de marzo de 2012

ORACIÓN PARA IRRADIAR A CRISTO






Amado Señor,
Ayúdame a esparcir tu fragancia donde quiera que vaya

Inunda mi alma de espíritu y vida.
Penetra y posee todo mi ser hasta tal punto que toda mi vida solo sea una emanación de la tuya.
Brilla a través de mí, y mora en mi de tal manera que todas las almas que entren en contacto conmigo puedan sentir tu presencia en mi alma.
Haz que me miren y ya no me vean a mí sino solamente a ti, oh Señor.
Quédate conmigo y entonces comenzaré a brillar como brillas Tú; a brillar para servir de luz a los demás a través de mí.
La luz, oh Señor, irradiará toda de Ti; no de mí; serás Tu, quien ilumine a los demás a través de mí.
Permíteme pues alabarte de la manera que más te gusta, brillando para quienes me rodean.
Haz que predique sin predicar, no con palabras sino con mi ejemplo, por la fuerza contagiosa, por la influencia de lo que hago, por la evidente plenitud del amor que te tiene mi corazón. Amén.


domingo, 4 de marzo de 2012

Tú me harás fuerte..



Tú me harás fuerte..


(inspirado en los salmos 42-43)
Como la cierva anhela los arroyos
así te anhela mi ser, Dios mío
Mi ser tiene sed de Dios, del Dios vivo,
¿cuándo podré ver tu rostro?
Cuando mi vida se vuelve gris,
cuando me pregunto: “¿dónde estás?”
cuando me asalta la nostalgia por tiempos mejores,
cuando desfallezco y me siento apagado,
entonces me vuelvo a ti: Dios mío
Te preguntaré: “¿Dónde estás?
Te diré: “no me olvides”,
y tú me responderás.
De día me enviarás tu amor
y de noche cantaré tu canto
(pausa / breve silencio)
Cuando me sienta cansado,
cuando me invada la duda
cuando me duelan las cosas
cuando me falte el amor
entonces me volveré a ti: Dios mío
Enviarás tu luz y tu verdad
ellas me guiarán
me llevarán por el camino de la vida
y me darán la alegría profunda,
la esperanza firme,
la luz única





(Rezamos juntos)
En las horas de duda... dame luz
En las horas de cansancio... dame fuerza
En las horas de miedo... dame valor
En las horas de dolor... dame paz
En las horas de rendición... dame coraje
En las horas de desaliento... dame ilusión
En las horas de escepticismo... dame ideales.
En las horas secas... dame amor
En las horas difíciles...dame vida.

                                    
 
 
     
             

Ven Señor Jesús




Ven Señor Jesús porque sin ti ya no hay paisaje, ven Señor Jesús porque sin ti no hay melodías.
Ven Señor Jesús porque sin ti no encuentro paz en nada, sin ti mis ojos no brillan.




La vida es poca cosa sin ti, sin ti, sin ti, sin ti, la vida es poca cosa.
Ven Señor Jesús, ven pronto a mi vida, ven pronto Señor, ven pronto.


Porque sin ti yo no quiero la vida, ya no canto con alma, ya mis manos nos sirven, ya nos escucho latidos, ya no abrazo con fuerza, mi corazón no se ensancha, mi sonrisa no es plena.


Y todo sin ti, nada vale la pena porque sin ti ya no me llena nada, porque sin ti todo suena vacío, sin ti todo me deja tristeza, porque sin ti yo no respiro hondo, porque sin ti todo me cansa, porque sin ti me falta todo y me sobra todo, todo sin ti, sin ti.
Ven Señor Jesús, ven pronto a mi vida, ven pronto Señor, ven pronto.


Porque sin ti no me importa mi hermano, no me importa el que sufre, porque sin ti mi corazón es de piedra a quien todo resbala, acostumbrada a los pobres, acomodada en su casa, sin jugarse la vida, sin gastarla por nada.

Ven Señor Jesús, ven pronto a mi vida, ven pronto Señor, ven pronto.

ESPIRITU SANTO IRRADIA EN NOSOTROS LA LUZ DE LO ALTO.
PADRE DE LOS POBRESLUZ DE CORAZONES Y DADOR DE DONES. 

Oración de la esperanza




Señor, una vez más estoy delante de tu misterio
estoy constantemente envuelto en tu presencia
que tantas veces se torna en ausencias de tú presencia.


 

Mirando el inmenso mundo de la tierra de los hombres
tengo la impresión de que muchos ya no esperan en Ti.




Yo mismo hago mis planes, trazo mis metas
y pongo las piedras de un edificio del cual
el único arquitecto parezco ser yo mismo.


Hoy día los hombres somos muchas veces unas criaturas
que nos constituimos en esperanza de nosotros mismos
.



Dame señor la convicción más profunda
de que estaré destruyendo mi futuro
siempre que la esperanza en Ti no estuviere presente.


Haz que comprenda profundamente que a pesar
del caos de cosas que me rodea,
a pesar de las noches que atraviezo,
a pesar del cansancio de mis días
mi futuro está en tus manos y que la tierra que me muestras
en el horizonte de mi mañana será más bella y mejor.


Deposito en tu misterio mis pasos y mis días
porque sé que tu hijo y mi hermano venció la desesperanza
y garantizó un futuro nuevo porque pasó de la muerte a la vida. 

ORACION DE LA MAÑANA.



Señor,
en el silencio de este día naciente
vengo a pedirte la paz,
la sabiduría y la fortaleza.

Quiero mirar hoy el mundo
con ojos llenos de amor
para ser paciente, comprensiva,
dulce, buena.

Ver a tus hijos mas allá de las apariencias
como Tú mismo los ves.

Cierra mis oídos a toda calumnia,
guarda mi lengua de toda maledicencia,
que solo los pensamientos que bendicen
moren en mi espíritu.

Que sea tan benevolente y tan alegre
que todos aquellos que se aproximen a mí
sientan tu presencia.

Revisteme de tu belleza, Señor,
y que a lo largo de este día
yo te revele. 

Derrama abundantes Bendiciones a quienes leen este mensaje.