lunes, 4 de junio de 2012

LAS ALMAS SUFRIENTES



Enviado: 09/01/2010 05:33

 

  Virgen Santísima de los Dolores, mírame cargando la cruz de mi sufrimiento, acompáñame, como acompañaste a tu Hijo Jesús; eres mi Madre y te necesito. Ayúdame a sufrir con amor y esperanza, para que mi dolor se convierta en un gran bien en las manos de Dios. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

   En cuanto nuestro Señor Jesucristo muere por nosotros en la Cruz  y redime al mundo, el sufrimiento humano comienza a tener trascendencia. Antes era sólo un castigo por el pecado de nuestros primeros padres. Era un sufrimiento totalmente humano que en nada ayudaba al alma que había sido expulsada del Edén e impedida de gozar de la presencia de Dios. Sin embargo, como respuesta al pecado de Adán y Eva, Jesús, el verbo hecho carne, la segunda persona de la Santísima Trinidad baja a la tierra y nos redime del pecado original. No viene como un rey a alojarse en un palacio, sino que elige una familia pobre y casta. Jesús, además, conservará su castidad durante su vida demostrándonos a todos que sí se puede. Da la vida por nosotros y muere en la cruz de la forma más atrozmente imaginable. De esta forma abre para todos las puertas del cielo, cerradas desde ese entonces para todos nosotros. Pero hay una condición: el alma debe entrar inmaculada a la Patria Celestial, libre de cualquier imperfección ocasionada por el pecado. ¿Pero quién de nosotros puede decir que conserva su alma perfecta igual a la del bautismo? Seguramente ninguno de nosotros, porque por nuestra condición,  nuestras imperfecciones y nuestros pecados, estos van cada vez más ennegreciendo esa alma que luego del bautismo estuvo sin mancha. ¿Pero que podemos hacer? Sin duda acceder al sacramento de la reconciliación, pero aún cuando nuestros pecados se perdonan el alma igual debe ser sometida a una necesaria purificación antes de ingresar en el cielo. Todos aquellas almas que  a través de los años se han podido comunicar con los vivos desde el purgatorio, manifiestan que el sufrimiento terrenal es como “suave brisa” en comparación a los dolores y padecimientos que las almas por su propia voluntad se someten en el purgatorio. Es preferible el padecimiento terrenal que el dolor en ese lugar de purificación. Por ello es necesario que nuestros propios sufrimientos terrenos sean aprovechados en beneficio nuestro y como una forma de disminuir  el tiempo de nuestra permanencia en el purgatorio. Por lo tanto no debemos evitar los sufrimientos que Dios nos manda. Cada dolor que sintamos debemos ofrecerlo a Nuestro Señor como una forma de acompañarlo en los sufrimientos que Él padeció por nosotros.

 Existen personas que durante sus vidas han sufrido incesantemente. Muchas veces desde pequeños, por algún defecto físico, una timidez exagerada, la agresión física o sicológica por parte de otra persona. En sus vidas de adultos, soledades, complejos, rupturas matrimoniales, fracasos en los negocios, problemas o muertes de algún familiar, penosas enfermedades, etc. , en fin por cualquier circunstancia el sufrimiento los ha tomado de la mano desde pequeños, para no abandonarlos jamás. Estas son las llamadas “almas sufrientes”. Son almas privilegiadas y muy queridas por Dios. Es tanto el amor que por ellas siente que aquí en la tierra en forma suave las va perfeccionando con todo su amor, para que algún día ocupen la especial habitación que les tiene preparadas en la Patria Celestial. En ellas reconoce a su hijo crucificado por los hombres y quiere que a través del dolor en la tierra se asemejen a su hijo bien amado y de esta forma consigan la perfección necesaria para percibir la gloria en todo su esplendor. (Cristo, la Virgen María, la gran mayoría de los santos fueron almas sufrientes). Como que de una forma las almas sufrientes, más allá del tiempo, ayudan a Nuestro Señor Jesucristo a llevar la pesada Cruz del mundo, abultada por todos los pecados de la humanidad.
 Cuando las almas piensan que la carga es demasiado pesada, ruegan la ayuda de  Dios. A veces Él  las socorre, mas es tanto el   amor que Dios siente por las almas sufrientes que el alivio es temporal, sólo algunos años y luego  con aquella mano cariñosa aplica nuevamente ese  dolor purificador y benéfico. Por ello si usted es un alma sufriente, alegre su corazón, porque sin duda es un alma elegida por Dios. No intente buscar la felicidad temporal en esta vida, pues probablemente no la  encontrará, aproveche el tiempo terrenal en  provecho de su alma ya que su norte es la Patria Celestial. ¿Por qué a usted? Sólo Dios lo sabe, no olvide que nuestro amado Padre es Dios y no persona por lo que no podemos entenderlo, pues no actúa de acuerdo a la lógica humana conocida por nosotros. 
 Ahora bien, si usted es de aquellas personas que la vida lo ha tratado bien, sin grandes problemas, con suerte en su matrimonio, negocios, etc., y siente que no ha sido fiel a los mandamientos, que tampoco se ha portado bien con el prójimo, etc., algo puede hacer por usted.  Debe purificar su alma. Primero cumplir a cabalidad todos los mandamientos que se concentran en dos: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo, pero ello no basta, debemos hacer sacrificios, privarnos de ciertas cosas y con el ahorro dar a los pobres, ver nuestra familia y ayudar a quien lo necesita. Entender el valor de la castidad. Hemos quedado viudo(a) y tenemos la posibilidad de casarnos nuevamente. No lo hagamos, optemos por la castidad y donemos nuestro tiempo al prójimo. En nuestro matrimonio algo comenzó a funcionar mal y tengo que recurrir a esas pastillas que me ayudan a alcanzar  con éxito una relación carnal. No las tome ( de acuerdo con su pareja), opte por la castidad. Son invitaciones, no obligaciones, que Nuestro Padre le hace para su salvación. Por una razón misteriosa y difícil de comprender en la Patria Celestial el valor de la castidad es inmenso. 

"Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su 

madre,

y hay eunucos que fueron hechos por los hombres,

y hay eunucos que a sí mi

smos se han hecho tales por amor del reino de los cielos
.
 El que pueda entender, que entienda."

(Mt 19, 12)


San Pablo nos dice:


"Quisiera yo que todos los hombres fueran como yo; pero cada uno tiene de Dios su propio don: éste uno; aquel, otro. Sin embargo a los no casados y a las viudas les digo que les es mejor permanecer como yo, pero si no pueden guardar continencia, cásense, que mejor es casarse que abrasarse"
(Corintios 1, 7-9)


 Los dolores que sufrimos en la tierra, son enviados por Dios para nuestro provecho y beneficio y debemos hacer uso positivo de ellos. No todos sufrimos de igual forma e intensidad. Aquellos que han sido sometidos a más pruebas son seres destinados por Dios a alcanzar una mayor perfección y un nivel más alto en la gloria eterna. Son seres privilegiados y especiales para Nuestro Padre. Por lo tanto una persona tiene mayor valor no de acuerdo al dinero, estirpe, o éxito sino  al  grado e intensidad de sus sufrimientos, los que le permitirán alcanzar mayores grados de perfección,  y es junto a sus buenas obras lo único que se podrá llevar de este mundo. Lo demás quedará en la tierra para sus herederos y para el recuerdo de los vivos, al menos por un tiempo,  hasta que con el paso de los años, ya nadie recuerde al fallecido.
 Aprovechemos nuestra vida, ahora que aún es tiempo, no vaya a ser cosa que en el momento menos pensado Dios nos llame y nos encuentre con nuestras lámparas apagadas. Seamos precavidos, trabajemos por nuestra salvación y por la del prójimo a cada instante y no olvidemos rezar; el poder de la oración es incalculable y tengamos la seguridad que siempre seremos escuchados.






Miradme Crucificado







  Miradme, hijos Míos, miradme Crucificado. Ved lo que parezco, ved si veis en Mí a un hombre o a un ser que no se puede ni reconocer. Miradme, hijos Míos, miradme Crucificado. Soy Jesús, Vuestro Señor y Vuestro Redentor. Pocos Me dais las gracias por haberos abierto las puertas del Cielo. ¡Con cuanto amor os redimí! ¡Con cuanto amor! Mi Madre unió Su amor al Mío y ambos os redimimos con inmenso amor, Ella unida a Mí y Mi Divinidad. Miradme hijos Míos, miradme Crucificado.
El hombre debe elegir el unirse a Mí, el reparar, el ofrecer. Acérquense al Sacramento de la Reconciliación, donde les espero. Acérquense a recibir Mi Cuerpo y Mi Sangre. Aliméntense de Mí Amorosa Entrega. Hijos, no desprecien este instante, volteen la mirada, acudan a los Sacramentos con prontitud. Oren y reparen sin dilación, es preciso, no demoren.


Mediten Mi entrega, mediten Mi Pasión, mediten en la esencia de Mi Amor por la humanidad, mediten en la esencia de cada acto de Mi Pasión, en cada flagelo, en cada caída.


ADÉNTRENSE EN LO ÍNTIMO DE MI CRUZ, NO LA MIREN SUPERFLUAMENTE, CADA TROZO DE MADERA ES AMOR DE MI AMOR Y CONTIENE EL EXTREMO AMOR CREADOR DE MI PADRE
 CONY MTZ.

domingo, 3 de junio de 2012

: La Oración... Descubriendo Al Prójimo












.

Palabras de Inspiración con algunas reflexiones acerca de cómo ver a los demás a la luz de la oración.

"Cuando rezas, no sólo te descubres a ti mismo y descubres a Dios, sino que también descubres al prójimo. Porque, en la oración, no sólo profesas que las personas son personas y Dios es Dios, sino también que tu prójimo es tu hermana o tu hermano que vive a tu lado. Porque la misma conversión que te conduce al doloroso reconocimiento de tu malherida naturaleza humana, también te lleva a admitir con júbilo que no estás solo, sino que ser humano implica convivir.

Precisamente en este punto, existe la compasión. Esta compasión no queda cubierta por la palabra 'pena' ni por 'simpatía'. 'Pena' connota demasiado la idea de distancia. 'Simpatía' implica una cercanía exclusiva. La compasión va más allá de la distancia y de la exclusividad. La compasión crece con el reconocimiento interno de que tu prójimo comparte contigo tu humanidad.

 Este compañero derriba todos los muros que pueden separarte de él. A través de todas las barreras de tierras e idiomas, de la riqueza y la pobreza, del conocimiento y la ignorancia, somos uno, creados a partir del mismo polvo, sujetos a las mismas leyes y destinados al mismo fin. Con esta compasión, puedes decir: 'Frente a los oprimidos, reconozco mi propio rostro y, en las manos del opresor, reconozco mis propias manos'. 

Su carne es mi carne; su sangre es mi sangre; su dolor es mi dolor; su sonrisa es mi sonrisa. Su capacidad de torturar también está en mí; su capacidad de perdonar también la encuentro en mí. No hay nada en mí que no les pertenezca también a ellos.

 No hay nada en ellos que no me pertenezca también a mí. En mi corazón, reconozco su deseo de amor, y en mis entrañas puedo sentir su crueldad.

 En los ojos del otro, veo mi pedido de disculpas, y en un ceño fruncido, veo mi rechazo.
 Cuando alguien asesina, sé que yo también podría haberlo hecho, y cuando alguien da a luz, sé que también soy capaz de ello. En las profundidades de mi ser, encuentro a mis semejantes humanos, con quienes comparto el amor y el odio, la vida y la muerte.

Compasión es animarse a reconocer nuestro destino recíproco, de manera que podamos avanzar, todos juntos, hacia la tierra que Dios nos está mostrando.

 La compasión también implica compartir en el gozo, lo cual debe ser tan importante como compartir en el dolor. Darles a otros la posibilidad de ser completamente felices, dejar que su júbilo florezca por completo.

 Ofrecemos verdadero consuelo y apoyo cuando podemos decir de corazón: 'Eso es verdaderamente bueno para ti,' o 'Me alegra ver lo que hiciste'.
Porque, si tu compasión surge de la oración, emerge de tu encuentro con Dios, que es también el Dios de todos. En el momento en que descubres por completo que el Dios que te ama incondicionalmente ama a todos los seres humanos con amor, se te abre una nueva forma de vida. Porque llegas a ver con nuevos ojos a quienes viven junto a ti en este mundo.


Por lo tanto, la conversión hacia Dios implica, al mismo tiempo, una conversión hacia las otras personas que viven contigo en esta Tierra. El granjero, el trabajador, el estudiante, el preso, el enfermo, la persona negra, la persona blanca, el débil, el fuerte, el oprimido y el opresor, el paciente y aquel que cura, el torturado y el torturador, no sólo son personas como tú, sino que están llamadas a reconocer contigo que Dios es un Dios para todos.


Sin embargo, no es sencillo. Esto implica riesgos, dado que la compasión implica la construcción de un puente hacia los demás, sin saber si ellos quieren ser alcanzados. Tu hermana o hermano puede estar tan amargada o amargado como para no esperar nada de ti. Entonces, tu compasión despierta enemistad, y es difícil no deprimirte y decir: '¿Ves lo que te decía? De cualquier manera, no funciona'.


Y aún así la compasión es posible cuando sus raíces se hunden en la oración. Porque en la oración no dependes de tu propia fuerza, ni de la buena voluntad de otro, sino sólo de tu fe en Dios. Ésa es la razón por la cual la oración te da libertad para vivir una vida compasiva, incluso cuando ello no provoque una respuesta de agradecimiento o no produzca recompensas inmediatas".


Al Dios de la Pasión


 
 


Acerca de la Pasión y Muerte de Jesús en la cruz, "Viernes Santo".

"Oh querido Señor, ¿qué puedo decirte en esta noche santa?
¿Hay alguna palabra que provenga de mi boca, algún pensamiento u oración?
Tú moriste por mí, diste todo por mis pecados; no sólo te hiciste hombre para mí.
¿Hay alguna respuesta?
Desearía encontrar una respuesta adecuada pero,
al contemplar tu santa Pasión y Muerte, sólo puedo confesarte, humildemente,
que la inmensidad de tu amor divino hace que toda respuesta parezca inadecuada.
Permíteme sólo estar de pie y mirarte.
Tu cuerpo está roto, tu cabeza está herida;
tus manos y pies, abiertos por los clavos; tu costado, lacerado.
Tu cuerpo muerto descansa en los brazos de tu Madre.
Todo ha acabado ahora. Todo está terminado. Está completo. Está logrado.
Dulce Señor, lleno de gracia, generoso, lleno de perdón,
te adoro, te alabo, te doy las gracias.
A través de tu Pasión y Muerte, has renovado todas las cosas.
Tu cruz ha sido plantada en este mundo como el nuevo signo de esperanza.
Permíteme vivir siempre bajo tu cruz, oh Señor,
y proclamar incesantemente la esperanza de tu cruz. Amén."

(Oración de Henri Nouwen )

Versículos Bíblicos: Esperanza



Algunos versículos bíblicos que nos animan a poner nuestra esperanza en Dios.

Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.
Salmos 39:7
He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen,
sobre los que esperan en su misericordia,
para librar sus almas de la muerte,
y para darles vida en tiempo de hambre.
Nuestra alma espera a Jehová;
nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón,
porque en su santo nombre hemos confiado.
Sea tu misericordia, oh Jehová,
sobre nosotros, según esperamos en ti.
Salmos 33:19 - 22
¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.
Salmos 42:5
Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza,
seguridad mía desde mi juventud.
Salmos 71:5
Clamé a ti, oh Jehová; Dije: Tú eres mi esperanza,
y mi porción en la tierra de los vivientes.
Salmos 142:5
Alma mía, en Dios solamente reposa,
porque de él es mi esperanza.
El solamente es mi roca y mi salvación.
Es mi refugio, no resbalaré.
En Dios está mi salvación y mi gloria;
en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.
Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos;
derramad delante de él vuestro corazón;
Dios es nuestro refugio.
Salmos 62:5 - 8
Susténtame conforme a tu palabra, y viviré;
y no quede yo avergonzado de mi esperanza.
Salmos 119:116
He aquí, aunque él me matare, en él esperaré;
no obstante, defenderé delante de él mis caminos,
y él mismo será mi salvación...
Job 13:15
...Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
mi Dios, en quien confiaré.
El te librará del lazo del cazador,
de la peste destructora.
Con sus plumas te cubrirá,
y debajo de sus alas estarás seguro;
escudo y adarga es su verdad.
No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día,
ni pestilencia que ande en oscuridad,
ni mortandad que en medio del día destruya.
Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra;
mas a ti no llegará.
Ciertamente con tus ojos mirarás
y verás la recompensa de los impíos.
Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
al Altísimo por tu habitación,
no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
que te guarden en todos tus caminos.
En las manos te llevarán,
para que tu pie no tropiece en piedra.
Sobre el león y el áspid pisarás;
hollarás al cachorro del león y al dragón.
Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia;
lo libraré y le glorificaré.
Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.
Salmos 91



                                                                        

Oración: Al Dios de la Vida



Oración que nos habla acerca de Dios como fuente y hacedor de la vida.

Querido Señor,
por el poder que provino de ti
sanó una mujer de una enfermedad
que ningún médico había podido curar,
y una joven fue resucitada.
Revelaste que Dios es el Dios de la vida,
en el que no se puede encontrar muerte.
Oh Señor,
rezo para que toques nuestro mundo
orientado hacia la muerte
y llames a la existencia nueva vida.
Trae vida,
alegría y una vitalidad nueva a aquellos que están
caminando a la sombra de la muerte,
a aquellos que están enfermos y muriendo,
a aquellos que están deprimidos y desamparados,
a aquellos que están resentidos y son violentos.
En este mundo,
dondequiera que mire veo el poder de la muerte
haciendo su trabajo.
Lo veo tanto en los conflictos entre las naciones,
como en las rivalidades entre la gente.
No dejes que tu pueblo sea conquistado
por estas fuerzas oscuras,
sino permite que tu poder,
que da la vida,
entre en sus cuerpos, corazones y mentes,
y que te reconozcan
como al Hijo de Dios,
que no es un Dios de muerte, sino de vida.
Amén. 


 
                                                                                 

sábado, 2 de junio de 2012

Angel de mi guarda



 
Que tus problemas 
sean menos, t us

Bendiciones sean más y que sólo la

 Felicidad entre por tu puerta.
 
 

Arcángel San Miguel a mi derecha
,
Arcángel San Gabriel a mi izquierda,

Arcángel San Rafael a mi espalda,

para que con sus alas me cubran de todo mal.
Arcángel Uriel al frente de mi para que me abras los caminos

y sobre mí, la Gloria del Señor. Amén.


Dulce Madre no  alejes tu vista de mí, no me...
 apartes, ven conmigo a todas partes y nunca
me dejes solo, ya que me proteges como buena 

Madre, haz que nos Bendigan el Padre, el Hijo
 el Espíritu Santo. Amén



ÁNGEL DE mi GUARDA
 - 
San Miguel, San Gabriel, San Rafael y

 San Uriel - Dulce compañía no me

 desamparen ni de noche ni de día,

 hasta que me pongan en Paz y Alegría 

con todos los Santos, Jesús y María.G 

Amén.

.











Oración pidiendo prosperidad y protección sobre mi hogar y mi familia.







María Elena de Lambaren)

Dios todo poderoso, te alabamos y bendecimos tu dulce nombre
.
Padre bendito hoy me acerco a tu presencia y te ruego déjame entrar al Trono de la Divina Gracia, déjame entrar en tu presencia, como siempre suplicante ante tanto dolor, ante la adversidad que nos envuelve, pido tu socorro y tu misericordia en estos días que todo lo veo adverso, gris y sin ilusiones ni un poco de esperanza.

 Señor mi Dios te ruego aumenta mi fe, dame espíritu de oración, pero sobre todo dame paz, esa paz que sobrepasa todo entendimiento,  mi ruego hoy es suplicante, acuérdate de mi Señor, acuérdate de que somos polvo, borra mis pecados y rebeliones, y nunca más te vuelvas a acordar de ellos, arrójalos al fondo de la mar, por favor lávame y límpiame para que sea yo más blanca que la nieve.

Mira mi aflicción con que a ti te llamo, mira mi tormento, mira la escases, mira la necesidad, inclina tu precioso oído a mi lamento, no me dejes, ni me desampares, porque te busco en la aflicción, cuando muchos males me aquejan, cuando muchos se levantan contra mí, y ríen al ver mi desgracia, hoy te digo como un día te dijo tu siervo Job, recibiremos de ti solamente el bien, y no el mal.

Señor si de ti viene este mal que nos aqueja lo recibo con gusto, más sin embargo, se que eres amor y bendición, de ti viene todo lo bueno, por eso te ruego sálvame de las garras del maligno, porque muchas pruebas ha venido a traer, nos ha cerrado puertas que solamente tú puedes abrir, y nadie puede cerrar,  te alabo Señor en las pruebas me gozo en ellas, porque sé que viene mi bendición en camino, hoy te suplico que no me olvides.

Bendice mi casa, mis finanzas, mi cartera, dame trabajo hasta que sobre-abunde, y mantenme del bien necesario, no sea que se me olvide de donde proviene, más te ruego no me des pobreza ni miseria para que no te niegue con mis actos, por favor dame lo que necesito para que mi casa no caiga,

Hoy declaro bendición sobre mi hogar que está fincado en la Roca Poderosa que es Dios, nada la derribará, ni nada malo sobre-vendrá a ella, porque tú estás con nosotros, y estarás todos los días hasta el fin del mundo, así los has prometido, Señor mi Dios, tu eres mi escudo, mi fortaleza en tiempos de angustia, clame a ti y tú me has escuchado.

Te imploro que nunca tengamos falta de ningún bien material, ensancha mi territorio, posa tu bendita mano sobre mi, para que me vaya bien y nada me dañe, por favor Cristo bendito escucha mis ruegos, otórgame lo que te pido, bendice a mis seres que me son tan queridos, cúbrelos bajo tus alas de amor,  sálvalos por amor de ti mismo, tú viniste a este mundo a salvar lo que se había perdido, por favor sálvales y líbrales de todo mal, para que nada lo dañe, otórgame lo que te pido.

Sello ésta oración por el poder de tu sangre bendita derramada en la cruz, declaro bendición en mi hogar, bendición en mi negocio, bendición en mis finanzas, bendición en mi casa y sobre mis hijos y nietos, todo lo imploro en el nombre que es sobre todo nombre en el nombre de mi Señor Jesús.
Amén.mensaje




CONY MTZ.






Señor, concédeme imitarte.


            
                         

Jesús, creo que estás aquí conmigo, que me escuchas y me hablas al corazón. Creo que todo lo que soy es regalo tuyo y que me amas más que nadie en este mundo. Enséñame a tomarme de tu mano y a vivir más confiado en ti, porque contigo no existe mal alguno. Ayúdame a abrirte mi corazón en esta oración, para aceptar con gozo tu voluntad y amarte en el cumplimiento fiel de tu querer. 

Señor, concédeme imitarte en la caridad y la compasión, para que pueda amar a los demás antes de que ellos me amen a mí primero. Dame la luz de tu Espíritu para que no caiga yo en hipocresía. Si tu me amas, ¿por qué no he de amar yo a mi prójimo?

Tú sabes, Jesús, lo que tengo en mi corazón. Te pido que me ayudes a acudir con un corazón abierto a ti. Soy también yo una de tus ovejas, ten compasión de mí. Dispón mi corazón para escuchar tu voz.

               

Buenos días, mi Señor!


http://i253.photobucket.com/albums/hh50/marujita_011/Texturass/reflexr5.gif?t=1221947239


Hola, mi buen Jesús… ¡buenos 

días!

Esta mañana quiero darte gracias 

por un día más

que me regalas por tu gracia… 

gracias por cada gota

 de sangre que corre por mis 

venas… gracias por

 cada suspiro… y por la vida que 

pones en mí… pero

 sobre todo, gracias por el deseo 

de vivirla para Ti,

en Ti y Contigo…





Gracias, mi Señor… por el don de

la fe… por creer


 en Ti y en Tus Promesas…

gracias por reconocerte


 como mi Dios, mi Amigo y mi

Hermano… gracias

 por dejarme sentir tu presencia

en mis hermanos y a


 través de toda la creación…

gracias… muchas

 gracias, mi Señor…
 



Gracias por Noemí, por Maldy y

por “los nenes”…

 gracias por mis padres y toda mi

familia… gracias


 por mis amigos… por mis

compañeros de trabajo…

 y por todas esas personas que pondrás en mi

camino hoy… permite que mis ojos sean Tus ojos…

que mi boca hable Tus palabras… que mis manos

realicen Tus obras… que mis pies me lleven donde

 Tú me quieras… que mi mente piense Tus

pensamientos… y mi corazón ame con Tu amor

compasivo y misericordioso…
 




Que este día puede hacerme

pequeño… invisible…


para que seas Tú quien viva en

todas mis acciones…


y así sea instrumento de tu Paz…

Bendice a todos


 aquellos que encontraré hoy… y

a todos aquellos



que vengan a este humilde

 rinconcito a leer estas


letras…