lunes, 20 de agosto de 2012

LEER EN SILENCIO...







¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida?
Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te ira mejor.
Cuando te abandones en mi,
todo se resolverá con tranquilidad según mis designios.
No te desesperes, no me dirijas una oración agitada,
como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos.
Cierra los ojos del alma y dime con calma: JESÚS, YO CONFÍO EN TI.
Evita las preocupaciones y angustias y lo que pueda suceder después.
No estropees mis planes queriéndome imponer tus ideas.
Déjame ser DIOS y actuar con libertad.
Abandónate confiadamente en mí y deja en mis manos tu futuro.
Dime frecuentemente: JESÚS, YO CONFÍO EN TI.
Lo que mas daño te hace es tu razonamiento
y tus propias ideas y querer resolver tus cosas a tu manera.
Cuando me dices JESÚS, YO CONFÍO EN TI, no seas como el paciente que le pide al médico que le cure, pero le sugiere el modo de hacerlo.
Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, YO TE AMO. Si crees que las cosas empeoran o de complican a pesar de tu oración SIGUE CONFIANDO. Cierra los ojos de tu alma y confía. Continúa diciéndome a toda hora: JESÚS, YO CONFÍO EN TI.
Necesito las manos libres para poder obrar.
No me ates con tus preocupaciones inútiles, Satanás quiere eso, agitarte, angustiarte, quitarte la paz. Confía solo en mí, abandónate en mí.
Así que no te preocupes, echa en mi tus angustias
y duerme tranquilamente.
Dime siempre JESÚS, YO CONFÍO EN TI
y verás grandes milagros, te lo prometo por mi AMOR
CONY MTZ.



BUSCO TU ROSTRO









Jesús, he buscado tu rostro en los acontecimientos de mi vida,
te he buscado en lo que veo y en lo que mis ojos no llegan a ver,
en lo que entiendo o dudo desde la razón, en lo que se mueve en mi corazón.
Jesús, tu rostro a veces se me ha difuminado, no he distinguido tu expresión,
es como una nube que a veces te envuelve y cubre el camino entre tú y yo.
¿Habrá sido esa nube lo profundo de mi corazón que no te llega a alcanzar?
¿Será que se me empaña el alma,
cuando no te encuentro tal y como yo te quiero encontrar?
Espero pacientemente que esa nube pase y me deje descubrirte en lo profundo. Tu figura borrosa me dice que estás detrás,
esperándome, atento a mis pasos, mirándome sin que te vea.
Jesús, los días grises nos ayudan a valorar la grandeza del sol,
de la luz, de tu paso por nuestra vida. "Después de la oscuridad llega la calma" y detrás de las nubes tus ojos me miran con bondad.
Tu rostro se va aclarando a medida que mi corazón se abre a Ti.
Te encuentro dentro de mí. Te encuentro en mi vida y en el acontecer diario.
Te encuentro en las personas que caminan a mi lado,
en aquellas que son parte de mi y también desean hallarte.
Tú no te escondes a nuestros ojos,
tan solo nos haces ver que más allá de lo que vemos,
está tu mano de Padre y Amigo.
Tus brazos abiertos me acogen tal cual soy, con mi grandeza y pequeñez.
Me quedo contemplándote, Jesús, y te descubro delimitando el perfil de tu rostro nublado.  Me quedo en silencio viviendo en Ti y contigo,
aquello que soy junto a las personas que más quiero.
Siempre... siempre contigo, Jesús.
 CONY MTZ.




jueves, 16 de agosto de 2012

ORACION DEL ENFERMO






Señor Jesús, Creo que estas vivo y resucitado
Creo que esta realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar
y en cada uno de los que en ti creen.
Te alabo y te adoro, te doy gracias, 
señor por venir hasta mi como pan vivo bajado del cielo.
Tu eres la plenitud de la nada, 
tu eres la resurrección y la vida, 
tu eres Señor, la salud de los enfermos.
Hoy quiero presentarte todas mis enfermedades , 


porque tu eres el mismo ayer, hoy siempre
y tu mismo alcanzas hasta donde estoy.
Tu eres el eterno presente y tu me conoces.
Ahora Señor, te pido que tengas compasión de mi.
Visítame a través de tu evangelio 
para que todos reconozcan que tu estas vivo en tu iglesia hoy,
y que se renueve mi fe y la confianza en ti, te lo suplico Jesús.

Ten compasión de mis sufrimientos físicos, 
de mis heridas emocionales y de cualquier enfermedad del alma.
Ten compasión de mi señor, bendíceme y haz que vuelva a encontrar la salud.
Que mi fe crezca y me abra a las maravillas de tu amor,para que también sea testigo de tu poder y de tu compasión te lo pido Jesús.

Por el poder de tus santas llagas por tu santa cruz y por tu preciosa sangre.
Sáname Señor, sana mi cuerpo, sana mi corazón, sana mi alma.
Dame vida y vida en abundancia , te lo pido por intercesión de María Santísima,
tu madre, la Virgen de los Dolores, la que estaba presente, de pie, cerca de la cruz, 
la que fue la primera en contemplar tus santas llagas y que nos diste por madre.  
tu me has revelado que ya has tomado sobre ti todas nuestras dolencias y por tus llagas hemos sido curados.

Hoy Señor,te presento en la fe todas mis enfermedades y te pido que me sanes completamente.
te pido por la gloria delPadre del Cielo,que tambien sanes a los enfermos de mi familia y a mis amigos.
Has que crezcan en la fe,en la esperanza yque reciban la salud para gloria de tu nombre,para que tu Reino siga extendiéndose más y más en los corazones,a través de los signos y prodigios de tu amor.
todo esto te lo pido Jesús ,porque tu eres Jesús ,tu eres el pastor y todos somos ovejas de tu rebaño.
Estoy tan seguro de tu amor que aun antes de conocer el resultado de mi oración en fe te digo GRACIAS por las enfermedades que tu estas sanando ahora,gracias por que me estas visitando en tu Misericordia.

La Palabra de Dios tiene respuesta para todos,pero no todos tienen respuesta para la Palabra de Dios
cony mtz.

CREDO...







CREDO 
Creo en Jesús, el Maestro,
el que conoce el camino de la vida.

Creo en sus palabras, tan sencillas,
que despiertan lo


 mejor de mí misma,
que me hacen ser más persona y más hermana.

Creo que es mejor dar que recibir,
es mejor perdonar que vengarse,
es mejor compartir que atesorar,
es mejor vivir con poco,
es mejor sembrar que recoger,
es mejor sembrarse que conservarse,
es mejor caminar que instalarse,
es mejor confiar que juzgar.

Creo que son felices, sobre todo,
quienes escuchan la Palabra de Dios
y la ponen en práctica.
(Lectura: Mateo 13, 44-45)
ORACIÓN FINAL 
Señor  Jesús, tu  has sido el mejor regalo que recibimos a través de la vocación Escolapia. Sigue llenando nuestro corazón de agradecimiento y gozo, que contagie a muchas jóvenes para que escuchando tu voz, te sigan con  generosidad



CONY MTZ.

Hoy Señor … (Brotes de Olivo









CANTO:  
Hoy Señor … (Brotes de Olivo)

Hoy Señor te daré las gracias por mi vivir,
Por la tierra y mis amigos,
Porque siempre fui feliz.

Por el tronco en que nací
Y la savia que encontré
Y los brotes que nacieron
Portadores de Tú fe.

Por las veces que caí
Y las que me levanté
Porque siempre en ellas vi
El amor de tu poder.

Por lo bueno que viví
Y en lo que sentí dolor;
Siempre en todo yo te vi,
Te doy gracias Señor



SALMO PARA ALEGRARSE
Es bueno darte gracias, Señor,  de corazón
Y cantarte con gozo cada día.
Es buen
o proclamar por la mañana tu lealtad
Y por la noche decirte de verdad
Que me has querido.
Es bueno decir que tus acciones, Señor,
 son mi alegría y mi esperanza
Es bueno decirte que las obras de tus manos
 son júbilo y fiesta para mí
Te doy gracias y me alegro
Por el regalo maravilloso de la vida
Te doy gracias y me alegro
Por el don entrañable del bautismo
Te doy gracias y me alegro
Por el don precioso de tu espíritu.
Te doy gracias y me alegro
Por el regalo precioso de tu Palabra.
Te doy gracias y me alegro
Por el regalo único de tu Pan de Vida.
Qué grandes son tus obras Señor.
Qué profundos son tus designios.
Que grandes son tus proyectos para nosotras
Qué profundos son tus deseos
Para el que te busca.
Es bello Señor, vivir siendo Tú el centro de mi vida.
Es bello Señor, saber que Tú eres el Señor de mi vida.
Muchos no te conocen, Señor
Y me da pena que pongan su vida
En cosas que se acaban.
Muchos no saben que Tú eres Padre,
Y que nos quieres a todos con ternura.
Tú eres grande para siempre.
Tu amor me inunda y me hace feliz.
Es bueno darte gracias, Señor,
abrir el corazón de par en par
Y dejar que tu luz inunde de tu paz toda mi vida
                    
                
                                                                                                                                (Antonio Botana)


GRACIAS
Gracias Señor por percibir tu esencia,
Por permitirme ver el alba de este nuevo día,
De sentir la vida y tú presencia.
De cantar a dúo con la aves y
Remontar el vuelo en cualquier momento,
De expresar mis emociones con el llanto
Y la alegría,
De disfrutar intensam
ente
Realidad y fantasía.
De contar con mis amigos y hermanos,
Pero ante todo, con mi potencial y mi mesada;
De poseer tanto, sin tener en pertenencia nada.
Por tener la oportunidad de darme,
Sin esperar nada
Y recibir más de lo que pretendo
Y de lo que me hace falta.
                                               (Magdalena Romero López)






: "Sean benignos entre ustedes, misericordiosos, perdonándose unos a otros, como Dios los ha perdonado a ustedes en Cristo" (Ef 4,32).


martes, 14 de agosto de 2012

Consagración a los Corazones de Jesús y de María






“Es muy apropiado en estos tiempos, buscar una mayor profundización y conciencia de la íntima relación que existe entre los Dos Corazones y el valor que tiene para nuestros días, una auténtica devoción y consagración a los Corazones de Jesús y María.”
Beato Juan Pablo II, 23 de noviembre de 1987
Oh Sagrado Corazón de Jesús, has amado a la humanidad hasta el extremo, sin escatimar en nada por salvarnos y darnos tu amor, tu vida, tu gracia y tu verdad. Has amado a la humanidad hasta el punto de dejarte traspasar y así convertirte en la fuente abierta de donde manan, abundantemente, las gracias de salvación y de conversión. Tu Corazón traspasado es la fuente abierta de donde fluyen, con fuerza y poder, la Sangre y el Agua que purifican, transforman, vivifican y liberan nuestros corazones. Es tu Corazón traspasado la puerta abierta y estrecha por la que debemos entrar para participar de la vida del Reino de los Cielos. Es en la escuela de tu Corazón traspasado que aprendemos las virtudes de la humildad y la mansedumbre; la obediencia y la abnegación. Es en tu Corazón que encontramos la plenitud del amor y de la paz.
A tu Corazón, Oh Jesús, deseamos consagrarnos hoy. A través de esta consagración, queremos adentrarnos en tu Corazón para que guardados dentro de él, seamos protegidos de los enemigos de nuestras almas. Protégenos de todo error y confusión, de toda frialdad, egoísmo e indiferencia. Que dentro de tu Corazón adquiramos las virtudes que más necesitamos; la luz para dirigir nuestros pasos y la fortaleza para ser fieles a todos tus designios. Que tu Corazón, Jesús, sea nuestro único tesoro y herencia. Que las gracias de misericordia, conversión y paz que fluyen de tu Corazón lleguen a cada uno de nosotros, transformándonos y dándonos un nuevo corazón semejante al tuyo. Que movidos por el amor de tu Corazón nos convirtamos en canales de gracia para un mundo tan necesitado de amor, de verdad y de luz. Que consagrados a tu Corazón, edifiquemos en el mundo entero: la civilización del amor.
Oh Corazón Inmaculado de María, por tu perfecta comunión de amor con el Corazón de Jesús, eres la escuela viviente de total consagración y dedicación a Su Corazón. En tu Corazón, Oh Madre, queremos vivir para aprender a amar, sin divisiones, al Corazón de Jesús; a obedecerle con diligencia y exactitud; servirle con generosidad y a cooperar activa y responsablemente en los designios de Su Corazón.
Deseamos consagrarnos totalmente a tu Corazón Inmaculado y Doloroso que es el camino perfecto y seguro de llegar al Corazón de Jesús. Tu Corazón, es también refugio seguro de gracia y santidad, donde nos vamos liberando y sanando de todas nuestras oscuridades y miserias. Deseamos pertenecer a tu Corazón, Oh Virgen Santísima, sin reservas y en total disponibilidad de amor a la voluntad de Dios, que se nos manifestará a través de tu mediación maternal. En virtud de esta consagración, Oh Inmaculado Corazón, te pedimos que nos guardes y protejas de todo peligro espiritual y físico. Qué nuestros corazones ardan con el fuego del Espíritu como arde tu Corazón. Qué unidos a ti, que eres la portadora por excelencia de Cristo para el mundo, y ungidos por el poder del Espíritu Santo, seamos instrumentos para dar a un mundo tan árido y frío, el amor, la alegría y la paz del Corazón de Jesús.

¡Oh Corazones de Jesús y de María, esperanza de la humanidad! Esperanza porque en su perfecta comunión de amor por Dios y los hombres, se han entregado a la obra de la salvación del mundo. A través de esta consagración deseamos participar, desde nuestra pequeñez, en los designios de misericordia que los Dos Corazones están manifestando en la humanidad. Deseamos ofrecer nuestras vidas en amor y reparación a sus Corazones. Deseamos con todo nuestro ser promover y establecer en todos los corazones, el Reinado de amor de los Corazones de Jesús y María.
¡Amén!



CONY MTZ.



Te necesito..










Hay momentos en que todo parece perdido… que sentimos como la desesperanza 
se nos viene enci
ma… nos inunda la duda y el desaliento…
 y sentimos como si cayéramos dentro de un pozo que no tiene salida…
 cada vez hundiéndonos más… alejándonos más… perdiéndonos más…
 y no importa cuánto empeño ponemos, nuestras fuerzas no son suficientes…
San Pablo dice que donde abundó el pecado,
 sobreabundo más la gracia… esto significa que no importa lo perdido que creas estar… no importa la duda o la desesperanza… no importa si tienes fuerzas o no… la gracia sobreabundante de Dios lo puede todo… solamente tienes que decirle “te necesito”… y dejarte alcanzar por Él…
Hay un refrán que dice que la noche es más oscura justo antes del amanecer… así que si sientes que pasas por un momento difícil… si la noche de tu vida se ha ido oscureciendo… arrójate a los pies de Jesús y mira como sale el sol a tu alrededor…
Anda… no esperes
 más… Él te espera
 en la Eucaristía
 para cubrirte con su
 Gracia y arroparte
 con su Amor…
 DTB!

CONY MTZ.

Amado Jesús






Amado Jesús,
Quiero volver ser como un niño, aquel que confía plenamente en su padre. 

Deseo saber como escuchar cuando quieres educarme y hacer cuanto tú me pidas.

 Cuán distinto soy hoy día, me envuelve el tiempo, los quehaceres y las muchas distracciones que suelen surgir durante el mismo. 

Quisiera aprender sacar el tiempo para ti y poder comprender muchas cosas. 
Hoy sufro de orgullo, de soberbia y de desconfianza. 
Mi corazón herido se ha convertido en un corazón duro y distante de mi Dios y de mi prójimo.
 No comprendo la gente porque no deseo comprender, no escucho la gente porque no quiero escuchar, no motivo a la gente porque me falta motivación, cuán necio soy. ¿Qué busco? ¿Qué quiero? A caso lo sabes tú.
Recuerdo que en la niñez sabía como aprovechar bien mí tiempo y hasta podía descansar bajo un árbol sin que nadie interrumpiera ese momento sagrado.
 A veces solo miraba el cielo, contemplaba la forma en que se movían las ramas de los árboles y disfrutaba de la suave brisa del viento que acariciaba mi rostro.
 Sí, recuerdo también como añoraba encontrarme con mis amigos y escuchar lo que habían hecho durante el día.
 ¡Cuántas risas y momentos agradables! Hay breves instantes en que surge en mi mente escenas de veces en que te hablaba y en ocasiones que me maravillaba el por qué yo podía ver, moverme y hablar.
 Me maravillaba el ver cuantas cosas increíbles no comprendía pero al pasar el tiempo y al crecer como adulto, dejé de sentir esas maravillas.
 Ya comprendía con mi propia inteligencia y podía entender el por qué de muchas cosas y perdí la capacidad de maravillarme, de escucharte y de verte en todo lo que me rodeaba.
 Lo que hoy más me causa tristeza es ver cuanto ya no te veo en la gente. ¡Cuántos hombres han perdido la sensibilidad del corazón! 
¡Cuántos han podido disfrutar de la sabiduría de Dios y la han remplazado con la sabiduría humana! Sí, yo mismo me incluyo y me causa gran tristeza en ver el estado en que me encuentro hoy. 
Hasta cuando voy a seguir perdiendo mi tiempo en cosas inútiles y pasajeras. ¿A donde voy Señor? ¿Dime, a donde voy?
Cuánto deseo ser niño otra vez y abrazarme junto a mi padre, sentarme en su falda y escuchar la melodiosa voz que me habla.
 Cuánto quisiera saber abandonarme ahora sin miedos y rodeos, sin poner obstáculos y pausas. ¿Qué me pasa Señor? ¿Hasta cuándo, hasta cuándo? Quiero, deseo y busco ser como niño otra vez.
 Capacítame Señor, muéstrame cómo saber escuchar, hablar y morir al hombre orgulloso, a la soberbia y a la dureza de corazón.
Dame luz, dame verdad, dame fe Señor. No ignores mi petición, enséñame y llévame nuevamente ante ti como antes. 
Ya no quiero ser igual, qui
ero producir frutos en mi vida. Quiero saber ser hermano, prójimo, amigo de Dios, amigo del hombre. Quiero saber amarme y dejarme amar, valorarme y saber valorar, escucharte y saber escuchar, amarte y yo amar. ¿Dime Señor, que tengo que hacer para ser libre de este hombre que me tiene prisionero?
***
Los pensamientos de los hombres no son como los de Dios. Dios es sencillo en sus palabras, Él se regocija en aquellos que hacen buen uso de los dones que se le han dado.
 El hombre sin temor de Dios se distancia y se le endurece el corazón. Poco a poco se enferma el alma, comienza la ceguedad y sordera espiritual.
 Su propia sabiduría lo transforma en hombre soberbio e indiferente. Gota a gota y paso a paso desvanece su sensibilidad y su sencillez.
 El niño interior comienza disminuir y se da el fenómeno del hombre que se quedó en el desierto dando vueltas por cuarenta años.
Me preguntas hasta cuándo pues, bien, te diré. Hasta cuándo tú quieras que sea. 
Solo cuando aceptes que yo soy tu todo, entonces podrás ver, escuchar y vivir como hombre de Dios.

 Es entonces que podrás ser como niño porque habrás comenzado a salir del desierto y has podido comprender el amor. El amor lo abarca todo, es libertad, es paz, es luz y es saber vivir en Dios y con Dios en el mundo.

 Habrá de reconocerme en el prójimo decaído, pobre, humilde, sencillo y amado por mi.

 Habrá de reconocer los dones del hermano sin sentir celos espirituales, habrá de apreciar y dar gracias por aquellos que trabajan por Dios, habrá de manifestarte en gozo espiritual y en la luz del Espíritu.


Dices que quieres ser como niño otra vez pero, eso se queda en un círculo infinito de petición cuando no ejerces el primer paso, el de lanzarte sin miedo, el de reconocer las propias debilidades del corazón.

 Es hacer abandono, ser como un niño que confía plenamente en el padre como lo hizo Abraham con Isaac ante la petición de mi Padre a que se lo ofreciera como sacrificio a Él.
 Es saber escuchar en todo momento, saber realizar en obras tus palabras ante Dios.
 Sí, es ser presencia ante Dios que está presente ante ti.

Ser como niño es depender con plena confianza en la sabiduría de Dios, vivirla y hacerla tuya en tus obras.
 Es saber de todo corazón que todo cuanto posee te lo ha dado Dios. Es ver cuanto te ama y responderle a Él en el prójimo necesitado y en dar tu sí a Dios.
 Dices que quieres volver escuchar las palabras de tu padre, sentarte en su falda, pues ven, no esperes más y acepta el amor de Dios, vívelo y entrégate a Él.

(Autor: Bernarda Coll Vélez)



cCONY MTZ.

Oración para los tiempos difíciles























(Oración para los tiempos difíciles)
Espíritu Santo, Dios de Amor, mírame en 
esta circunstancia difícil en que se 
encuentra mi vida y ten compasión de 
mí. Confiadamente acudo a Ti, pues sé 
que eres Dios de bondad y manantial de 
amor.
Vengo a Ti, pues sé 
que no hay nada 
que no lo pueda lograr tu misericordia 
infinita. Acepto tus insondables 
designios, aunque no los comprenda. Me 
abrazo a ellos con aquel fervor y 
generosidad con que Cristo aceptó el 
Misterio del dolor en su vida.
Humildemente te pido, me des la gracia 
de superar esta situación difícil, en este 
momento de mi existencia, y que esta 
prueba, lejos de separarme de Ti, me 
haga experimentar con mayor plenitud la 
omnipotencia de tu amor que limpia, 
santifica y salva.
Hágase en mí Tu Divina Voluntad… 
Amén.

Cony.Mtz..
..



















Cristo que se encuentra con Cristo







Mi adorado Jesús… hoy, mientras estaba en la capilla, recordaba la historia que una vez nos contó el hermano David sobre el joven que encontró a la salida de la Iglesia… un joven sucio, harapiento y mal oliente que pedía limosna para un bocado de comida… decía David que la gente pasaba a su lado pretendiendo no verle… y aquellos que lo encontraban de frente, al no poder escaparse de su mirada suplicante, calmaban su conciencia dándole de lejos unas monedas… sí, de lejos, con asco, procurando no tocarle no fuera que se contaminaran con su miseria…
Jesús mío… imagino la escena cuando llegó David con su bastón… arrastrando los pies y sosteniéndose para no caer… con esa sonrisa eterna en sus labios y esa paz que nunca se aparta de él, aún a pesar del esfuerzo que representa su propia discapacidad… imagino cuando se acercaba al pobre joven y le miraba con Tus ojos misericordiosos… sí, con Tus ojos porque esa mirada de David no puede nacer de otro lugar que de Tu propio Corazón…
Señor… imagino cuánto debes haberte gozado ese momento… el joven pordiosero, que en su pobreza material escondía una pobreza aún mayor… pobreza de cariño, de afecto, de ternura… y David, pobre de bienes materiales, pero dueño del tesoro inmenso que Tú le has heredado a tus amigos más queridos: un corazón puro, compasivo y misericordioso…
Imagino la sorpresa de aquel joven cuando David se acercó y, acariciando tiernamente su cabeza, le regaló una mirada digna y una sonrisa sincera… ¡que sorprendente misterio, Señor!… eras Tú, quien en el joven, esperaba a ser consolado… y eras Tú, quien en David te convertías en instrumento de consolación… y ahí, en ese instante en que Cristo se encontraba con Cristo, el Evangelio se hacía vida una vez más…
Hoy recordaba esta historia y pensaba que Tu presencia en la capilla no era muy diferente a aquella escena… Tú, tan sediento de amor como aquel pobre pordiosero… esperas pacientemente en la custodia que un alma se acerque a Ti… ¡Jesús, tienes tanto para dar… tanto!!!… y somos tan ciegos que pasamos a tu lado y no sabemos reconocer que en ese pedacito de pan, tan pequeño e insignificante, se encuentra escondido nuestro Dios…
Pero de vez en cuando aparece alguien… alguien que, como el Hermano David, llega arrastrando su humanidad… reconociéndose indigno y pecador… pero con el alma rebosante de alegría, porque sabe que Tú le has traído hasta tu lado… y en ese cruzar de miradas: la tuya y la suya… vuelve a encontrarse Cristo con Cristo…





cony mtz.