Hoy elevo mi plegaria,
al que es bueno, al que es santo,
hoy elevo mi plegaria al Dios de Israel,
a Jesús, mi Señor.
y al Espíritu divino,
hoy elevo mi plegaria,
hoy elevo mi alabanza, hoy elevo mi amor,
para Ti, mi Señor.
Recibe mi oración,
escucha mi ofrecimiento,
sé de sobra que no soy nada, nada sin tu amor,
sé que pobre soy Señor.
Atiéndeme, atiéndeme,
que lo que digo brota de mi pecho,
yo te ruego mi amado, yo te ruego mi Señor,
que escuches mi oración.
Yo esperaré en tu auxilio,
en quien más podré esperar?,
yo sé bien que en tu pecho guardas tu la bondad,
la clemencia, la compasión.
Eres Tú esa puerta,
que me conduce a la verdad,
eres Tú esa puerta que me lleva a libertad,
eres Tú, eres Tú.
Esa puerta, que me conduce,
a la liberación de mis cadenas,
eres esa llave que abre todos los cerrojos,
que aprisionan mi corazón.
Eres Tú ese bastón,
que me sostiene en mi andar,
eres Tú la torre que edifica en mí,
paz y bien, paz y bien.
Eres la palabra que transmite vida,
eres la palabra que transmite verdad,
eres Tú la fuente de consuelo, de alivio,
eres Tú, eres Tú.
Eres Tú esa mano
que se extiende presurosa,
a socorrerme cada día, cada día viene a mí,
esa mano amiga.
Eres Tú el nuevo sol
que disipa mis tinieblas,
eres Tú la estrella de la mañana, eres Tú,
que guías mi camino.
¡Vamos!
Eres Tú el soporte
de mis pasos ya cansados,
eres Tú ese río que refresca mi ser,
eres Tú, eres Tú.
Eres Tú verdadera comida,
eres Tú bebida verdadera,
eres Tú el Tavor que se hace en la cena,
en el banquete de la Eucaristía.
Eres Tú la sonrisa,
que me alienta a dar un paso nuevo,
eres Tú ese amigo que no falla nunca, no,
eres Tú, eres Tú.
Eres Tú la melodía,
que da alegría a mi vida,
eres Tú ese campo de rosas,
que das asistencia
a mi campo en reseco,
eres Tú, eres Tú, eres Tú, oh Dios!,
mi tesoro, mi valuarte,
mi alimento, mi sosiego.
Eres Tú, buen Padre,
que te preocupas de mi existencia,
eres Tú, Jesucristo,
ese hermano que intercede,
eres Tú, Espíritu Divino,
eres Tú, mi consuelo y mi motor,
eres Tú, Trinidad en quien confío,
eres Tú, oh Trinidad, eres Tú, oh Trinidad,
Dios bendito y eterno.
Diré a mi pecho,
no te detengas en el latir,
y que tus latidos siempre sean por el Trino Dios inmortal,
que tus latidos sean por Dios.
Le diré a mis pasos
no detengas tu camino,
y esfuérzate en buscar al Dios que es inmortal,
búscale, búscale.
Y diré a mis labios,
no detengas la alabanza,
no dejes de alabar y no dejes de bendecir,
al que Eterno siempre es.
Y diré a mis ojos,
no detengas tu mirar,
y contempla a tu hacedor en las obras de su amor,
no detengas tu mirar.
Y diré a mis manos,
no detengan la amabilidad,
no detengan la movilidad de alabar
al que está en el trono.
Y diré a mi espíritu,
a mi alma y a mi cuerpo,
han de ser sólo para el Dios de Israel,
han de ser, han de ser…
para la gloria, para la alabanza,
para el júbilo del gran Señor,
han de ser para Cristo, han de ser para Papá,
han de ser para el Consolador.
Y diré a las gentes,
existe un Dios que es muy bueno,
que se complace en bendecir, se complace en dar,
que se complace en estrechar.
Y cantaré, y alabaré
y danzaré y lloraré,
y saltaré de júbilo!, ante Ti, mi Señor,
y miraré para Ti.
Eres Tú, eres Tú,
ese ser que me ama,
que me ama como ninguno, que me ama en verdad,
yo deseo morir…
morir en tus brazos,
y morir en tu regazo,
y morir sirviendo como mejor lo quieras Tú,
pero morir, para vivir…
para vivir en tu pecho,
para correr en tus praderas,
para regocijarme en tus atrios, mi Señor,
para cantarte eternamente…4
Aleluya, aleluya,
aleluya, aleluya,
aleluya, aleluya!, aleluya, aleluya, aleluya,
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