Con el velo del Santísimo Sacramento sean cubiertos mis seres queridos. Y no sean heridos, ni muertos, no presos, ni cautivos, ni de sus enemigos vencidos.
Por la flor en que nación, por la cruz en que murió, hablen y se defiendan y ablanden los corazones que estén en su contra.
¡Oh! Jesús Sacramentado, si enemigos ven venir, la llaga de tu costado siempre los ha de cubrir.
Con el velo de María Santisima sean cubiertos mis seres queridos. Y no sean heridos, ni muertos, ni presos, ni cautivos, ni de sus enemigos vencidos.
El poder de Dios les valga, la fuerza de la fe, la pureza de María Santísima, y la castidad del señor San José
No hay comentarios.:
Publicar un comentario