Todos como cristianos estamos invitados a orar al Señor en la enfermedad y en la debilidad, a reencontrarnos con Jesucristo en el rostro y el mundo del dolor.
Os invito a colaborar y asociarnos a la “pasión y muerte” de Jesucristo, completando lo que falta a la Pasión del Señor.
Sintamos la cercanía de la Virgen María durante esta oración. Ella es la Madre de los enfermos y la “compañera de camino” en el dinamismo de nuestro seguimiento cristiano.
Canto: Iglesia Peregrina
“Ven, Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre, don en tus dones espléndido; luz que penetra las almas, fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquecernos. Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro. Mira el poder el pecado cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón del enfermo; lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos; por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.”
El encuentro de Jesús con los enfermos y marginados debe ser siempre para la Iglesia el modelo de conducta para todos los que creemos en la presencia liberadora y redentora de Jesucristo resucitado. Escucharemos breve mente algunos pasajes evangélicos donde se narran el encuentro de Jesús con los enfermos.
Al final de cada pasaje cantaremos una breve antífona: Si vienes conmigo y alientas mi fe, si estás a mi lado ¿a quién temeré?
1.-“Se marchó de allí y fue a la sinagoga de ellos. Había allí un hombre con un brazo atrofiado; para poder acusar a Jesús, le preguntaron: ¿Está permitido curar en sábado? El les respondió: “supongamos que uno de vosotros tiene una oveja, y que un sábado se la cae en una zanja, ¿la agarra y la saca o no? Pues ¡Cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, está permitido hacer el bien en sábado”. Entonces le dijo al hombre: “Extiende el brazo. Lo extendió y quedó sano y normal como el otro” (Mt 12,9-14s).
2.-“Terminada la travesía atracaron en Genesaret. Los hombres del lugar, al reconocerlo, avisaron por toda la comarca, y le llevaron los enfermos, rogándoles que les dejara tocar siquiera el borde de su mano, y todos los que lo tocaron se curaron” (Mt 14,34-36).
3.-“Al bajar del monte, le siguió una gran muchedumbre, y acercándosele un leproso, se postró ante El, diciendo: Señor, si quieres puedes limpiarme. El, extendiendo la mano, le tocó y dijo: Quiero, sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra. Jesús le advirtió: Mira, no lo digas a nadie, sino ve a mostrarte al sacerdote y ofrece la ofrenda la ofrenda que Moisés mandó, para que les sirva de testimonio” (Mt 8,1-4).
4.-“Al salir de la sinagoga se fueron derechos a casa de Simón y Andrés llevando a Santiago y a Juan. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron en seguida. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y les estuvo sirviendo” (Mc 1,29-31).
El cristiano sabe de quien se ha fiado. Su confianza está siempre en el Señor. Incluso en los momentos del dolor y del sufrimiento descubre que su fuerza, su roca y su salvación no está ninguna de las criaturas ni proyectos humanos, sino solamente en el Dios manifestado en Jesucristo. Cantamos.
Oración:
Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo,te alabo y te doy gracias porque por amor nos diste a Jesús….
Tú conoces mi corazón y conoces las heridas de mi historia. Tú conoces todo lo que he querido hacer y no he hecho. Conoces también lo que hice o me hicieron lastimándome. Tú conoces mis limitaciones, errores y mi pecado. Conoces los traumas y complejos de mi vida.
Hoy, Padre, te pido que por el amor que le tienes a tu hijo Jesucristo, derrames tu Santo Espíritu sobre mí, para que el calor de su amor sanador, penetre en lo más íntimo de mi corazón. ..
Entra en mí, Señor Jesús, como entraste en aquella casa donde estaban tus discípulos llenos de miedo.
Tú te apareciste en medio de ellos y les dijiste: “Paz a vosotros”. Entra en mi corazón y dame tu paz. Lléname de amor…
Sabemos, Señor Jesús, que tú lo haces siempre que te lo pedimos, y te lo estoy pidiendo con María, mi Madre, la que estaba en las bodas de Caná cuando no había vino y tú respondiste a su deseo, transformando el agua en vino….
Con el Padre Nuestro queremos decirte que nos hagas imagen de tu Hijo Jesús y nos ayudes a ponernos en tus manos.
Oramos el PADRE NUESTRO.
Respondemos como Antífona: Madre de todos los hombres, enséñanos a decir: Amen.
1.-Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
2.-Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es Santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
3.-El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
4.-Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
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💛Cony Mtz💛
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