líbrame de los malhechores, sálvame de los hombres sanguinarios.
Mira que me están acechando,
y me acosan los poderosos: sin que yo haya pecado ni faltado, Señor, sin culpa mía, avanzan para acometerme.
Despierta, ven a mi encuentro, mira:
tú, el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel.
Estoy velando contigo, fuerza mía,
porque tú, oh Dios, eres mi alcázar; que tu favor se adelante, oh Dios, y me haga ver la derrota del enemigo.
Pero yo cantaré tu fuerza,
por la mañana aclamaré tu misericordia; porque has sido mi alcázar y mi refugio en el peligro
.
cony mtz.
|
sábado, 25 de febrero de 2012
Salmo58
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario