Quédate Madre mía, a la cabecera de los enfermos,
de todos los que, en este momentos,
han perdido el conocimiento,
de los que se quejan y gimen por tan fuertes dolores.
*
Quédate Madre mía, a la cabecera de los enfermo,
de los que sus heridas no cicatrizan y sus llagas no cierran,
de los que gritan y lloran de dolor.
*
Quédate Madre mía , a la cabecera de los enfermos ,
de los que no pueden curarse por falta de medios
y tienen que estar inmóviles,
de los que tendrían que acostarse,
y la necesidad los obliga a trabajar.
*
Quédate Madre Mía, a la cabecera de los enfermos,
de los que buscan vanamente en la cama
una postura menos dolorosa,
de los que pasan noches interminables sin poder dormir,
de aquellos a los que atormenta el pensamiento
de una familia en la miseria.
*
Quédate Madre mía, a la cabecera de los enfermos,
de los que tienen que renunciar a sus más
queridos proyectos para el futuro,
y, sobre todo, de los que no creen en una vida mejor,
de los que se rebelan y maldicen a Dios,
de los que ignoran que Cristo sufrió como ellos.
*
Quédate Madre mía, a la cabecera de los enfermos.
Amén
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