Tú quisiste, Señor,
que tu Hijo unigénito
soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto
el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha ahora las plegarias que te dirigimos
por nuestros hermanos enfermos,
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor,
la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos
entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo
para la redención del mundo.
Por nuestro Señor Jesucristo.
O bien....
Dios y Señor nuestro,
salvación eterna de cuantos creen en ti,
escucha las oraciones que te dirigimos
por tus hijos enfermos;
alívialos con el auxilio de tu misericordia
para que, recuperada la salud,
puedan darte gracias en tu Iglesia.
Por nuestro Señor Jesucristo.
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