domingo, 27 de mayo de 2012

PARA LA SALUD



 



Señor, alegra el ánimo de este siervo tuyo, pues a ti dirijo mi oración .
Salmos 86, 4
  

      HIMNO 

Rey poderoso, Dios verdadero,     
que templas las vicisitudes,
ilumina el día con tu esplendor
y el mediodía con rayos de fuego.
Extingue la llama de las luchas,
apaga el calor que daña;
concede la salud a los cuerpos
y la paz auténtica al corazón.

Del oficio de la sexta hora




Oración Vespertina
Antes de que la luz decline,
te pedimos, oh Creador,
por tu clemencia, que nos cuides
y veles por nosotros.
Mantén alejadas las pesadillas
y los fantasmas de la noche;
ahuyenta a nuestro enemigo
y que el cuerpo quede intacto.

Del breviario católico
         

       

 Plegaría antigua para los enfermos
Te rogamos, Ordenador, Señor, artífice del cuerpo y creador del alma;
tú que hiciste al hombre, tú que administras, gobiernas y salvas a todo el género humano, tú que reconcilias y aplacas, por bondad tuya, senos propicio, Señor; socorre y cura a todos los enfermos, y permite que se levanten los yacentes; glorifica tu santo nombre, por medio de tu único hijo, Jesucristo;
que por él te alcancen la gloria y el poder en el Espíritu Santo, ahora y por los siglos de los siglos.
Amén

Del Eucologio de Serapión



Oración por el que sufre


Oh Dios, refugio benévolo de los
que sufren, escucha la plegaría que
te dirigen quienes padecen.
Serena y reconforta a los enfermos,
a los viejos y a los moribundos.
Concede amabilidad y compasión,
ciencia y paciencia a quienes les cuidan.
Inspira en ellos gestos que alivien,
palabras que iluminen y amor que consuele.
A cambio, te encomendamos estas almas
desalentadas, laceradas por la tentación,
atormentadas por la pasión,
heridas o profanadas por la maldad de los hombres.
Pon dentro de nosotros, oh Señor, tu Espíritu de amor,
de compasión y sacrificio,
para que ayudemos de manera eficaz
a quienes hallemos por el camino.
Ayúdanos a responder a su invocación, pues es la tuya.
Amén.
  





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