 |
| |
No pregunto Señor, el por qué hoy mis pasos, no sienten el cansancio que tenían ayer. Hoy sé que tu mirada, no escudriña la mía, con dureza o furor, no...
Tú me miras, Señor, con tanta compasión, que mi alma se siente henchida de esperanza ante tanta bondad, para quién solo ansiaba, ternura y comprensión.
Qué más puedo decir, que no lo sepas tú, sabes de mis quebrantos, de mi dolor y angustia, ante tanta crueldad...pero todo pasó.
Por eso mi Señor, nada pregunto hoy, solo acepto tu amor, con la misma humildad, del que esperó en silencio, la sentencia final.
Solo puedo decir... ¡Muchas Gracias, Señor! por brindarle a mi alma, la tan ansiada calma, y la paz que anhelaba, mí pobre corazón...
|
|
No hay comentarios.:
Publicar un comentario