viernes, 13 de julio de 2012

Salmo 42:
















Salmo 42: 1-5 dice: Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el
alma mía.
 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?
Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la
conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.  ¿Por qué te
abates, oh alma mía,  Y te turbas dentro de mí?  Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación
mía y Dios mío.








No hay comentarios.:

Publicar un comentario