viernes, 31 de agosto de 2012

“credo del dolor”





A las almas adoloridas,
 que cargan pesos
 insufribles, a quienes 
sus cruces pareciera
 aplastar sin remedio, el 
recuerdo del valor pleno
 de sentido del dolor
 otorga al sufrimiento
 una trascendencia del
 que están privados los
 paganos. 
Recomendamos
 vivamente su lectura y
 hacer de su difusión un 
apostolado.

CREO que otorgó Dios el
 dolor al hombre con
 designios de amor y de

misericordia.

CREO que Cristo Nuestro
 Señor ha transformado,
 santificado y casi
 divinizado el dolor.

CREO que el dolor es
 para el alma el gran
 cooperador de la
 redención y la
 santificación.

CREO que el dolor es
 fecundo tanto, y aún
 más, a veces, que
 nuestras

palabras y obras; y más
 poderosas han sido para
 nosotros y más eficaces
 a los ojos de su Padre,
 las horas de la Pasión
 de Cristo que los años
 de su predicación y de
 su apostolado en la
 tierra.

CREO que entre las
 almas, las de este
 mundo, las que expían (en el
purgatorio)
 y las que ya han
 alcanzado la verdadera
 vida, circula inmensa y
 no interrumpida
 corriente, hecha de
 sufrimientos, de los
 merecimientos del amor
 de esas almas; creo que
 nuestros más íntimos
 dolores, nuestros más
 fáciles esfuerzos
 pueden, por la
 intervención divina,
 alcanzar hasta las almas
 más queridas, próximas
 o lejanas e influir en
 ellas llevándoles luz,
 paz y santidad.

CREO que en la
 eternidad hallaremos a
 aquellos que han
 soportado y abrazado la
 Cruz y que sus
 sufrimientos y los
 nuestros irán a perderse
 en el infinito amor
 divino y en las alegrías
 de la definitiva reunión.

CREO que Dios es amor
 y que, en sus manos, el
 dolor no es más que un
 medio de que se vale su
 amor para
 transformarnos y
 salvarnos.

CREO en la comunión de
 los Santos, la 
resurrección de la carne
 y la vida perdurable.

Amén.

CONY MTZ

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