Dios crea al hombre y penetra lo más íntimo de su ser.
Dios es realmente el creador del hombre,
el que ha modelado su cuerpo y, sobre todo,
su interior, su corazón,
Así conoce su palabra, sus acciones, los días de su vida,
el fondo más íntimo de su alma.
Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante, me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
¿A dónde iré lejos de tu aliento,
a dónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha.
Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti, la noche es clara como el día.
Señor, sondéame y conoce mi corazón,
pon me a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.
|
No hay comentarios.:
Publicar un comentario