No hay caminos en mi vida, Señor;
Ya que necesitan tu perdón, Señor,
apenas senderos
los que cazaron a mis hijos
que hoy abro y mañana desaparecen.
como elefantes salvajes
Yo estoy en la edad de los caminos:
y los subyugaron a latigazos,
caminos cruzados, caminos paralelos.
e hicieron de ellos las manos negras
Yo vivo en encrucijada
de los que tenían las manos blancas.
y mi brújula, Señor,
Ya que necesitan tu perdón
no marca el norte.
los que deportaron
Yo corro cansado hacia la meta
diez millones de mis hijos
y el polvo del camino
en las bodegas de sus naves,
se me agarra a cada paso,
y eliminaron a doscientos millones,
como la oscuridad a la noche.
y me han procurado una vejez solitaria
Yo voy a galope caminando,
en las selvas de mis noches
y a tientas busco un rastro,
y en la sabana de mis días.
y sigo unas pisadas. Y me digo:
Señor, mi vista se ofusca,
¿Dónde me lleva el camino?
y la serpiente del odio yergue su cabeza
¿Eres quien ha extendido
en mi corazón, aquella serpiente
a lo largo de mi vida un camino?
que creíamos muerta.
¿Cuál es el mío?
Abátela, Señor,
Si Tú me lo has dado
puesto que debo proseguir mi camino...
me pertenece.
Bendice a este pueblo, Señor,
¿Dónde me lleva? Si Tú lo has trazado
que busca sus propios rasgos
quiero saber la meta.
bajo la máscara
¿Voy solo? ¿Camino en grupo?
e intenta reconocerlos.
Tengo miedo que mi cantimplora
Que busca en el frío, en el hambre que roe
y mi mochila se queden vacías
sus entrañas y sus huesos...
y a mi lado nadie comparta conmigo.
Bendice a este pueblo
Señor, Tú sales al paso en mi camino
que rompe sus cadenas,
para marcar mi rumbo.
bendice a este pueblo que vive en la frontera
Es tu voz, hecha llamada,
que separa a los silenciosos hambrientos
quien me indica, palmo a palmo,
de los poderosos y torturadores.
mi ruta por el llano
Y con él a todos los pueblos del mundo
o la montaña escarpada.
por cuyos rostros corren sudores
Es tu voz, hecha llamada,
de sangre y sufrimiento.
quien me arranca de mi siesta,
Y entre estas inmensas multitudes,
de mi vida fácil y segura,
mira los rostros inquietos de mi pueblo,
de los míos y de lo mío.
y concede a sus manos ardientes
Es tu voz, hecha llamada,
poder enlazarse con otras manos fraternas
quien me lanza a ser apoyo,
que acordonen la tierra,
y servicio, y comprensión, y alegría,
bajo el arco iris de la paz.
y ayuda... de los otros.
Es tu voz, hecha llamada,
Leopoldo Sedar Senghor. Presidente Senegal.
quien me arranca de mí,
3. ¡ABRE TU PUERTA!
y me hace grupo.
Señor, yo busco tu camino (sólo uno), Señor:
y me fío de tu Palabra. Tú llegas a nuestro mundo
Dame fuerza, tesón a cada paso y nos invitas a abrir la puerta
para caminar contigo. de nuestro corazón
Dame un grupo de amigos decididos, a todos los hombres.
prontos a la marcha.
Tú ya nos dijiste
Llevaremos nuestra tienda
que eres Tú quien viene
te llevaremos con nosotros,
cuando alguien llama
y serás cada día,
a nuestra puerta.
quien oriente nuestra marcha.
Yo busco ahora un camino, Señor. Tu palabra es ésta:
Tú, que eres Camino, “He aquí que estoy a la puerta y llamo.
da luz verde a mi vida Si alguno oye mi voz
pues a abrir camino Tú me llamas
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