Cristo, vengo a cruzar mi vida con la tuya
el vacío en las manos y a pedirte que camines a mi lado.
y el frío árido en el alma. Yo sé, aunque mi vida es aún joven,
Pero cada noche, Señor, acudes a tu puerta que Alguien, Tú mismo,
y nos llamas, con los brazos abiertos, tiene que darle sentido.
desde la oscuridad de cada rebeldía, Tal vez eres como una sorpresa.
desde el c
amino tortuoso Tal vez se te encuentra
de nuestros egoísmos, a la vuelta de una esquina.
desde la soledad Yo creo, Jesús de Nazaret,
de nuestro corazón desierto. que eres un hombre de camino en camino,
Atizas el fuego del hogar, dispones la acogida un Dios de nuestros caminos.
y el abrazo, sin saldo de cuentas atrasadas, Jesús, Tú sales a nuestro encuentro,
pasando por alto detalles y agravantes... y te fijas en nuestras pisadas,
Te basta el gesto humilde y en el polvo que dejamos al caminar.
y la presencia arrepentida. Jesús, Tú no eres nada fácil.
Cada anochecer, Señor, vistes de júbilo Tú no eres nada hecho.
nuestro corazón reconciliado; Tu vida es sencilla y audaz.
y tu voz presurosa Jesús, Tú no tienes casa,
nos convoca a fiesta y alegría, ni saca para llevar tus cosas,
a la tarea de amar, borrado ya el pasado. ni cartera para el dinero. Tu vida
Sigue siendo, Señor, en cada noche, es el encuentro con los hombres.
el Padre en vela que ama, Y tu riqueza es decirles, uno a uno,
perdona y siempre espera. miles a miles,
que Dios es Padre y es preciso querernos.
Jesús, te interesan los hombres,
Tú nos dices que seguir tu camino
porque te hiciste como nosotros.
Tú sabes de nuestra vida,
Señor, enséñanos a amar,
y pusiste tantas veces tu mano
a aquellos que no tienen quien los ame.
en nuestros cansancio,
Hay millones de seres humanos,
y en nuestro dolor,
tus hijos y nuestros hermanos,
y en nuestro pecado,
que mueren de hambre sin haberlo merecido,
y en nuestra muerte.
que mueren de sed,
Tú compartiste nuestra alegría
sin haber hecho nada para morir de sed,
y pusiste tu brazo sobre nuestro hombro.
que no te conocen,
Tú tomaste tan en serio
sin ser culpables de esta ignorancia.
nuestras injusticias,
Señor, no permitas que vivamos felices
opresionones.
abusos,
en nuestro pequeño mundo.
odios y esclavitudes
Haznos entender
que nos defendiste clavado en una cruz.
la angustia de la miseria universal
Tu cruz, Jesús amigo nuestro,
y líbranos de nuestro yo, ciego y solitario.
está clavada en nuestro camino
Ésta es nuestra ardiente oración.
como un grito de protesta,
como señal de salvación.
Aquí estamos, Jesús, como el joven rico
a quien Tú miraste con cariño;
Señor, enséñanos a no contentarnos aquí estamos como él,
con amar a los nuestros, a los que amamos. preguntándote por nuestra vida
Señor, enséñanos a pensar en los otros, y la que Tú nos ofreces;
a amar primero a los que no son amados. aquí estamos en el camino de la vida
Señor, danos la gracia de comprender contigo delante
que en cada momento de nuestra vida y el dinero también.
hay millones de seres humanos Jesús, Tú nos dices que seguir tu camino
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