lunes, 5 de noviembre de 2012

GRACIAS DIOS POR TU MIRADA





Cuanto me cuesta Señor,

Elevar esta mirada,



Y levantar estas manos


Y rendirte mi alabanza.

Cuanto me cuesta Señor


Levantarme con el alba,


Para venir ante Ti
,

Y adorarte en la mañana.

Hablándote de mis cosas,


De problemas que me

 embargan
,

De mis llantos y mis risas,


De mis hijos, de mi casa.

De esas cosas tan pequeñas,


De esta vida cotidiana
,

De mis vecinos y amigos


Y los niños en la plaza.

Del hermano que a mi lado


Camina, y me da su casa,

Del anciano que me cuenta


Sus historias y batallas.


De esas cosas, no me

acuerdo
,


Pues mi mente está plagada,


De razones y argumentos


Que impiden ver tu mirada.


Cuanto me cuesta, mi Padre


Elevar esta mirada,


Para contemplar la tuya


Que tanto espera y aguarda.


A que mire hacia el Calvario


Y que contemple las llagas,


De aquel que fuera clavado


Y muerto en cruz por mi

causa.


A que venga hacia el

Calvario,


Y ponga en él la mirada,


En esos ojos que inertes


Por mi vida se cerraran.


Y que abrace en el Calvario,


Con lágrimas de alabanza,


Aquella Cruz que impidiera


Que se perdiera mi alma.


Por eso, esperas mi Padre

Que pronto, en una mañana


No busque más mis razones


Sino tu dulce mirada.



Contemplando con cariño


A este siervo que te clama,


Que llorando de alegría,

dice...

Gracias Dios, por tu mirada.













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