Hoy, Padre, nos ponemos en tu presencia para
pedirte que nos hagas constructores de tu paz. Estamos aquí reunidos ante Ti
para darte gracias por ser un Dios amante de la Paz y por mostrarnos, a través
de tantas personas, caminos de reconciliación y de paz. Con ellas, queremos
ahora elevarte nuestra plegaria, diciendo:
MUÉSTRANOS, SEÑOR, LOS CAMINOS DE TU PAZ.
Esteban, el primer mártir de tu Iglesia, nos
recordó con su ejemplo lo que ya Jesús nos dijo: que no hay amor más grande que
aquel que lleva a dar la vida por los demás. Con él, y con tantos y tantos
mártires que a lo largo de la historia nos enseñan con la entrega de su vida la
grandeza de este amor, te aclamamos:
MUÉSTRANOS, SEÑOR, LOS CAMINOS DE TU PAZ.
Maximiliano, primer objetor de conciencia,
mártir por no querer participar en las matanzas, nos enseñó que merece la pena
dar la vida por no entrar en el camino de la violencia. Con él, y con tantas
personas que se han negado y siguen negándose a entrar en el camino de la
violencia, a pesar de las negativas consecuencias que pueda conllevar, te
pedimos:
MUÉSTRANOS, SEÑOR, LOS CAMINOS DE TU PAZ.
Francisco de Asís nos mostró el camino de la
sencillez y de la paz. Él oraba diciendo: “Haz de nosotros instrumentos de tu
paz. Donde haya odio, pongamos amor,
donde haya ofensa, pongamos perdón, donde haya tristeza, pongamos
alegría, donde haya egoísmo, pongamos generosidad. Que no busquemos tanto ser
consolados como consolar, ser comprendidos como comprender, ser amados como
amar, ser ayudados como ayudar. Porque dando se recibe, olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado, muriendo se resucita a la vida eterna”. Con él, y
con todos aquellos que siguen haciendo suya esta plegaria, te decimos:
MUÉSTRANOS, SEÑOR, LOS CAMINOS DE TU PAZ.
Mahatma Gandhi, profeta de la paz y la no
violencia en nuestro mundo, nos ayudó a los mismos cristianos a redescubrir las
palabras del Evangelio. Aquellas que el evangelista Mateo nos recuerda: “Os han
enseñado que se mandó: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues Yo os digo: No
hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla
derecha, vuélvele también la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte
la túnica, déjale también la capa... Os han enseñado: ‘Amarás a tu prójimo...’
y odiarás a tu enemigo. Pues Yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por
los que os persiguen...” Con él y con todos los no violentos del pasado y de la
actualidad, te rogamos:
MUÉSTRANOS, SEÑOR, LOS CAMINOS DE TU PAZ.
Martín Lutero King, nos enseñó con su vida que
es posible luchar por la dignidad de la persona y denunciar las violaciones de
los derechos humanos por caminos de la no violencia. Él decía: “Podéis hacernos
lo que queráis, pero nosotros seguiremos amándoos... Metednos en las cárceles y aun así os amaremos. Lanzad
bombas contra nuestras casas, amenazad a nuestros hijos y, por difícil que sea,
os amaremos también. Enviad a vuestros sicarios a nuestras casas, golpeadnos y aun estando moribundos, os
amaremos. Pero llegará un día en que conquistaremos la libertad y no sólo para
nosotros: os venceremos a vosotros y conquistaremos vuestro corazón y de este
modo nuestra victoria será doble”. Con él, y con tantos otros que siguen luchando
por la justicia y la libertad desde caminos de la paz, te pedimos:
MUÉSTRANOS, SEÑOR, LOS CAMINOS DE TU PAZ.
Maximiliano Kolbe fue capaz de cambiar su vida
por la de otro condenado que en el campo de concentración iba a morir. Así
nos recuerda y nos urge a ponernos en el
lugar del otro, especialmente de quien está en peor situación, y nos invita a
sufrir en nuestra propia carne las consecuencias de la violencia para evitarla
en los demás. Con él, y con todos los que han dado su vida por los demás, te
oramos:
MUÉSTRANOS, SEÑOR, LOS CAMINOS DE TU PAZ.
Óscar Romero, arzobispo de El Salvador, mártir
de nuestro tiempo, nos enseñó a no temer a la muerte y a seguir luchando por el
camino de la paz, la denuncia y el compromiso en favor de los más pobres. Con
él, y con todos aquellos que siguen sus pasos, te decimos:
MUÉSTRANOS, SEÑOR, LOS CAMINOS DE TU PAZ.
Millones de personas, de hijos tuyos, a lo
largo de toda la historia, han sido y siguen siendo víctimas de la violencia.
Muertos o heridos en las guerras, asesinados, torturados, desaparecidos,
encarcelados, refugiados, víctimas del hambre y de la miseria... Y de un modo
muy especial, todos aquellos que sufren por la violencia que se produce en nuestra
Euskadi. Todos y cada uno de ellos, se convierten para nosotros en una urgente
llamada a construir la paz. Con ellos te clamamos:
MUÉSTRANOS, SEÑOR, LOS CAMINOS DE TU PAZ.
Oleadas también de personas a lo largo del
tiempo, muchas de ellas anónimas para la historia, han ido construyendo a su
alrededor ámbitos de paz y de reconciliación. Con ellas, y con todos los que también
hoy en día, siguen su labor sencilla y callada en favor de la paz y la
reconciliación, especialmente en nuestra Euskadi, te pedimos:
MUÉSTRANOS, SEÑOR, LOS CAMINOS DE TU PAZ.
Y de forma muy destacada, queremos también
recordar a tu Hijo Jesús. Él, además de mostrarnos tu rostro, se convierte en
nuestra norma y modelo a seguir para todos nosotros. Él nos enseñó a perdonar
setenta veces siete, Él vino para reconciliar a todos la humanidad, Él nos
anunció la felicidad y la
bienaventuranza para los que buscan la paz, Él perdonó hasta en la misma cruz a
quienes le asesinaban y seguían burlándose, Él nos enseñó el camino de la paz,
la reconciliación y el amor. Con Él, y con todos los que han intentado y
seguimos intentando en la vida seguir los pasos de Jesús, te decimos:
MUÉSTRANOS, SEÑOR, LOS CAMINOS DE TU PAZ.
CONY MTZ: |
QUE ALEGRIA ME DIERON EN MI VIDA CUANDO ME INVITARON POR EL CAMINO DEL SEÑOR DE VIDA. CRISTO JESUS PORQUE ! EL ES EL CAMINO LA VERDAD Y LA VIDA.GLORIA A DIOS.!
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