viernes, 21 de agosto de 2020

Velad y orad




Mediante la oración vivo en Ti, Señor.
Mi alma está en Ti, corno el niño en el seno de su madre, unido el aliento al suyo,
un corazón que late al ritmo del otro... Señor Jesús, eres mi modelo.
El Evangelio te muestra en oración una noche entera en el monte. Orabas antes de hacer un milagro, antes de elegir a los apóstoles, durante la Cena...
Orabas mientras de tu frente caía sudor de sangre en el huerto de Getsemaní, mientras agonizabas en la cruz.
Orabas con la Palabra de Dios... Tu existencia era una oración continua. Pendiente del Padre, con un corazón amoroso, entregado al servicio de su gloria: "Santificado sea tu nombre, venga tu reino".
Esperabas con ardor que llegara tu hora para realizar el sacrificio del amor. Tú dijiste: "Yo y el Padre somos una sola cosa". "Orad sin cansaros". "Hago siempre lo que le agrada a mi Padre". Así me haces comprender que la oración incesante es comunión con el Padre y, en la práctica, orar consiste siempre en hacer la voluntad del Padre bajo la acción del Espíritu Santo.

 💙 Cony Mtz  💙

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