domingo, 4 de marzo de 2012

Oración del Enfermo a María



  

 
Madre querida, Virgen María: asísteme y bendíceme en mi enfermedad y haz que en medio
 de nuestros dolores y angustias, me sienta reconfortado por ti y unido a tu hijo Jesucristo en su Cruz.


Virgen Santísima, tú que conoces el sufrimiento, reanima mi fe, cúbreme con tu manto protector, pues eres mi fortaleza y esperanza de alcanzar el alivio en los padecimientos.

Señora mía, socórreme en la hora del dolor, protégeme de la desesperación, infúndeme esperanza. Enséñame a cumplir la misteriosa voluntad de Dios y a alabar y bendecir su nombre



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  ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA SALUD  




     

Tu que del triste mortal,
eres salud y esperanza,
de tu Hijo, Virgen alcanza
la curación de mi mal,
y si este bien corporal
no conviene al alma mía,
dame paciencia, ¡oh María!,
hasta que llegue el momento
en que de males exento
goce la Eterna Alegría.

Amén






Novena a Nuestra Sra. de la Salud (P.D.F.)

NOVENA A NTRA. SRA. DE LA SALUD
            Acordaos, Oh Nuestra Señora de la Salud, del poder sin límites que vuestro Divino Hijo os ha concedido sobre su Corazón adorable, y del tesoro inagotable de consuelo que depositó en vuestro maternal corazón, para todas las necesidades y tribulaciones  de todos los mortales.
            Por ese vuestro poder y por esa vuestra bondad maternal, nunca ha sido rechazado quien ha acudido a Vos.
           Animado yo de gran confianza, a Vos, Oh Madre, acudo para conseguir, por vuestra poderosa mediación, el don de la salud, si conviene para mi alma. Deseo emplear  mi vida, mi salud y mis fuerzas en cumplir la divina voluntad.
    ( Un  Padrenuestro, y tres Avemarías, añadiendo la                 invocación: OH María Salud de los enfermos, rogad por nosotros.)









jueves, 1 de marzo de 2012

ORACIÓN PARA LA SANACIÓN DEL ALMA

PADRE DE BONDAD, PADRE DE AMOR, TE BENDIGO, TE ALABO Y TE DOY GRACIAS PORQUE POR AMOR NOS DISTE A JESÚS.
  GRACIAS PADRE PORQUE A LA LUZ DE TU ESPÍRITU COMPRENDEMOS QUE EL ES LA LUZ, LA VERDAD Y EL BUEN PASTOR QUE HA VENIDO PARA QUE TENGAMOS VIDA Y LA TENGAMOS EN ABUNDANCIA.
  HOY PADRE ME QUIERO PRESENTAR DELANTE DE TI, COMO TU HIJO, TU ME CONOCES POR MI NOMBRE, PON TU OJOS DE PADRE AMOROSO EN MI VIDA.  TU CONOCES MI CORAZÓN Y CONOCES LAS HERIDAS DE MI HISTORIA.  TU CONOCES TODO LO QUE HE QUERIDO HACER Y NO HE HECHO, CONOCES  TAMBIÉN LO QUE HICE O ME HICIERON LASTIMÁNDOME.  TU CONOCES MIS LIMITACIONES, ERRORES, Y PECADOS; CONOCES LOS TRAUMAS Y COMPLEJOS DE MI VIDA.
HOY PADRE TE PIDO QUE POR EL AMOR QUE LE TIENES A TU HIJO JESUCRISTO DERRAMES TU SANTO ESPIRITU SOBRE MI, PARA QUE EL CALOR DE TU AMOR SANADOR PENETRE EN LO MAS ÍNTIMO DE MI CORAZÓN.
  TU QUE SANAS LOS CORAZONES DESTROZADOS Y VENDAS LAS HERIDAS, SANAME AQUÍ Y AHORA DE MI ALMA, DE MI MENTE, DE MI MEMORIA Y TODO MI INTERIOR.  ENTRA EN MI, SEÑOR JESÚS, COMO ENTRASTE EN AQUELLA CASA DONDE ESTABAN TUS DISCÍPULOS LLENOS DE MIEDO, TU TE APARECISTE EN MEDIO DE ELLOS Y LES DIJISTE PAZ A VOSOTROS.  ENTRA EN MI CORAZÓN Y DAME TU PAZ.
LLENAME DE AMOR, SABEMOS QUE EL AMOR HECHA FUERA EL TEMOR, PASA POR MI VIDA Y SANA Y CAMBIA MI CORAZON Y DAME UN CORAZON GENEROSO, UN CORAZON AMABLE, UN CORAZON BONDADOSO Y DAME UN CORAZON NUEVO.
HAZ BROTAR EN MI LOS FRUTOS DE TU PRESENCIA, DAME EL FRUTO DE TU ESPIRITU QUE ES AMOR, PAZ Y ALEGRIA.  HAZ QUE VENGA SOBRE MI EL ESPIRITU DE LAS BIENAVENTURANZAS PARA QUE PUEDA SABOREAR Y BUSCAR A DIOS CADA DIA, VIVIENDO SIN COMPLEJOS NI TRAUMAS JUNTO A LOS DEMAS, JUNTO A MI FAMILIA, JUNTO A MIS HERMANOS.
  TE DOY GRACIAS PADRE POR LO QUE ESTAS HACIENDO HOY EN MI VIDA, TE DOY GRACIAS DE TODO CORAZÓN, PORQUE TU ME SANAS, PORQUE TU ME LIBERAS, PORQUE TU ROMPES LAS CADENAS Y ME DAS LIBERTAD. GRACIAS SEÑOR JESÚS, PORQUE SOY TEMPLO DE TU ESPIRITU Y ESTE TEMPLO NO SE PUEDE DESTRUIR PORQUE ES LA CASA DE DIOS.  TE DOY GRACIAS ESPIRITU SANTO POR LA FE, GRACIAS POR EL AMOR QUE HAZ PUESTO EN MI CORAZON QUE GRANDE ERES, SEÑOR DIOS BENDITO Y ALABADO SEAS SEÑOR..

Tus sendas son de misericordia y lealtad

























Salmo 24, 4bc-5. 6-7. 8-9
Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza.
Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando.


Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.
El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes.
El camino como símbolo de la vida es una imagen muy frecuente en la literatura y en el lenguaje espiritual. Este camino tiene un inicio, nuestro nacimiento, y en él vamos con un equipaje que es nuestra herencia: genética, familiar, histórica, la educación que hemos recibido… Pero, aunque el inicio y el bagaje son algo que no elegimos, en el momento en que alcanzamos nuestro uso de razón somos muy libres para decidir hacia dónde debemos ir.

¿Hacia dónde voy? Es una pregunta filosófica que toda persona se hace en algún momento de su vida. Decidir nuestro destino se convierte en una cuestión crucial. Para muchos, esa meta, decidir hacia dónde dirigir sus pasos, es un dilema, un motivo de angustia, de interrogantes y dudas.

Durante mucho tiempo, en Occidente se ha fomentado una contraposición entre los conceptos de enseñanza y libertad. Tras siglos de obediencia a las autoridades civiles y religiosas —la Edad Media—, el Renacimiento y la Ilustración auparon la idea del hombre libre, autónomo e independiente. Obedecer, escuchar, ser aconsejado, han tendido a verse como sinónimos de esclavitud y control de la conciencia. Se pasó de un extremo a otro.
Es importante superar esta dialéctica estéril y comprender que la libertad humana no es un valor absoluto, desenraizado de la realidad de cada día y de las relaciones con los demás. Un hombre libre no es un hombre “suelto”, solo,  sin raíces y sin referentes. La libertad se forja, y esto implica dejarse enseñar, guiar y aconsejar. De hecho, todo lo que somos, sabemos y tenemos es algo que hemos recibido de otros. Nuestra vida misma, el don primero y más preciado, es algo que no hemos elegido. Con todo esto, y nuestra voluntad, podemos ir dilucidando, poco a poco, el camino que queremos seguir.
El salmista subraya la importancia que tiene para el hombre su referente divino. Su relación con Dios es fundamental para andar el camino. En estos versos del salmo se expresan dos necesidades fundamentales del ser humano y una actitud.
La primera es el hambre de verdad. El hombre ansía ser enseñado: “Instrúyeme en tus sendas”, y espera a Dios.
En segundo lugar, el hombre expresa su necesidad de un amor incondicional, que no tenga en cuenta sus fallos: “no te acuerdes de mis pecados […] Acuérdate de mí con misericordia”. Ya hemos comentado otras veces el significado de la palabra “misericordia”, ese atributo tan de Dios, como amor entrañable, maternal, que se conmueve ante su criatura. El hombre tiene verdadera necesidad de sentirse amado así. Y el amor de Dios es, efectivamente, como el de una madre. Todo lo perdona, su ternura lo supera todo.
Hambre de verdad, hambre de amor: el salmista expone así sus anhelos ante el Señor. Y Dios, cómo no, está dispuesto a dar generosamente. Pero aún falta algo, y es la actitud receptiva de la persona. ¿Quién recibirá esa enseñanza, quién podrá acoger tanto amor? El hombre humilde, el pecador, dice el salmo. Y en esto se aproxima mucho al mensaje de Jesús, tan cercano a los pecadores y a los rechazados por la sociedad. El hombre que no se cree grande, que no se cree dios, el que reconoce sus carencias y debilidades, está preparado para abrirse y recibir la  sabiduría que solo Dios, con su Amor infinito, puede darle.

Aquí estoy Señor



Aquí estoy Señor, dispuesto a servirte de la forma y la manera que Tú me lo indiques, consciente de que cada minuto que pasa sin hacerlo es un tiempo perdido que ya no podré recuperar, y solo me queda por lo tanto, el tiempo que Tú me regales generosamente a partir de esta reflexión para vivirlo plenamente y hacer las cosas que debo hacer, con Amor, entrega, y el deseo de servir.

Aquí estoy Señor, donde Tú me has puesto, y desde donde tengo la obligación espiritual de ser testimonio de Tí a través de mis acciones y mi comportamiento en la relación con mi prójimo, ya que muchos de ellos dudan de tu existencia; y para sacarlos de este error debo obrar con transparencia, rectitud, justicia, tolerancia, y sobre todo, paciencia, para amarlos y comprenderlos.

Aquí estoy Señor, luchando en medio de un torbellino de incomprensiones de este mundo materialista que no ve más allá de sus narices. Esforzándome por amar sin criticar, pero al mismo tiempo convencido de que tengo una gran responsabilidad ante Tí, de hacer por cada uno de ellos lo mejor, sin herir sus sentimientos ni su forma de pensar; buscando la palabra más sublime que los conduzca hasta Tí.

Aquí estoy Señor, buscándote en el silencio maravilloso de cada amanecer, con mis ojos fijos en la inmensidad de Tu cielo azul. Anhelante de recibir tu luz y tu misericordia que me permitan fortalecer mi alma y mi espiritu, no para evadir mis problemas sino para actuar inteligentemente frente a ellos y buscar la mejor solución a todo cuanto Tú has puesto en mi camino en este nuevo día.

Aquí estoy Señor, dispuesto a hacer siempre tu voluntad, y acatar con humildad todo lo que Tú hayas dispuesto para mi vida y todo cuanto yo amo. Y para ello, solo te pido Padre mío que limpies mi mente y mi corazón de toda maldad; que me des la fuerza necesaria para mantenerme incólume en Tu verdad. Sólo así Señor, me sentiré que soy digno y merecedor de tu Amor, y del amor de mis semejantes.

  ¡ AQUÍ ESTOY SEÑOR ! ... DIME QUE DEBO HACER PARA LLEGAR A TÍ.
Autor_fuente: Eduardo Sánchez Elizalde

LA FE MUEVE MONTAÑAS





La fe funciona.

Siempre que tuviste fe como un grano de mostaza, se realizaron las cosas. Tuviste que adiestrarte en el arte de creer lo imposible. La corta experiencia adquirida te lanza a creer con fuerza aún mayor en el porvenir.

Debes aplicar esta fe curativa a tus enfermedades del cuerpo y del alma, para sentirte sano. Debes lanzar tu fe como catapulta contra tus temores y problemas hasta pulverizarlos. Debes creer en tus metas, creer en tu santidad, creer en tu nada unida a Cristo.
 
Busca sorpresas, revoluciones dentro de ti y a tu alrededor. Aplasta tus pensamientos viejos, todos los 'no sé', 'no puedo', 'es imposible' con el mazo de tu nueva fe.
. Está por comenzar un nuevo día con sus problemas, incógnitas y retos; los temores viejos andan inquietos, se agarran a la presa y no la quieren soltar, pero la fe es más fuerte que el miedo.
 
Si crees en la fe, un día no muy lejano te verás libre de viejas cadenas que nunca pensaste superar.
El hombre nuevo abre brecha en tu espíritu con fuerza imbatible; cree en ese hombre nuevo que está emergiendo de las cenizas.
La fe mueve montañas, pero sólo las que uno se atreve a mover.



martes, 28 de febrero de 2012

ORACIÓN DE LOS ABUELOS



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Señor, nos estamos volviendo viejos; los jóvenes nos hablan con reverencia y temen que les contemos trasnochadas historias.


A veces no comprendemos nada del mundo de hoy y sentimos el vacío en torno nuestro. Sabemos que tú no eres un

 Dios tranquilo, sino el Dios vivo, inagotable siempre en su novedad. Concédenos una vejez tranquila, concédenos comprensión para lo que no comprendemos y concédenos ofrecerte guardar archivo nuestros achaques como quien quiere l

CONY MTZ.

Cuatro Leyes De La Bendición De Dios


sisy-1.jpg picture by veronika47
0001.gif picture by veronika470001.gif picture by veronika47                                                                                            


Te Bendeciré y en ti Serán benditas las Familias de La tierra. Génesis 12:2

Durante esta época mantén en mente Las Cuatro Leyes de la Bendición de Dios.

1. PRIMERA LEY. Nuestras bendiciones deben fluir a otros. La Biblia nos enseña que cuando somos bendecidos no es solo para que nosotros nos sintamos bien, felices y confortables, pero para que bendigamos a otros. Cuando Dios bendijo a Abraham en Génesis 12 le dijo: “ Te bendeciré y tú serás de bendición a otros”. Esta es la primera ley de la Bendición…y es que a Bendición debe fluir.

2. SEGUNDA LEY. Cuando Nosotros Bendecimos a otros, Dios tomará cuidado de nuestras necesidades. Eso lo promete Dios. El se encargará de nuestras necesidades. No hay nada que Dios no hará a favor de aquel que ayuda a otros. De hecho, Dios garantiza esta bendición. Lucas 18 dice: “Les garantizo esto. Quien da alguna cosa para el Reino de Dios ciertamente recibirá muchas veces más en esta vida y la Vida eterna en el mundo venidero”
Cuando usted se preocupa por ayudar a otros, Dios asume la responsabilidad de tus problemas y eso es una bendición real, porque él sabe manejar tus dificultades más de lo que tu puedes.

3. TERCERA LEY. Nuestras Bendiciones compartidas con otros retornan a nosotros.
Mientras más bendices a otros, mientras más ayudas a otros, más bendiciones de Dios vienen sobre ti. Lucas 6:38 dice : “ Dad y Se os dará , medida buena”. Acá nos dice que no simplemente se nos dará de regreso sino con bono extra y bendición extra. Usted no le puede ganar a Dios. Mientras más trata usted de bendecir a otros alrededor tuyo, Dios entonces dirá: Voy a derramar más bendiciones sobre ti. Vamos a jugar un pequeño juego. Veamos quien de los dos da más. Mientras tú bendices a otros yo me encargaré de retornar sobre ti la bendición”.

4. CUARTA LEY. Cuando Dios te retorna la Bendición, Dios espera que de la misma manera bendigas a otros otra vez..
Jesús dijo en Lucas 12 que a quién mucho se le da, mucho se le exige. Al recibir de Dios nuestra responsabilidad es más grande.
Basándonos en las bendiciones que ya has recibido hasta hoy. Qué es lo que crees que Dios espera de t
 Rick Warren





El significado de la bendición Cuando alguien te dice ‘QUE DIOS TE BENDIGA‘ no sólo te está deseando lo mejor para ti, sino que también está actuando en favor suyo. Pues cuando bendices a alguien también atraes el favor de Dios hacia tí. El efecto de la Bendición es multiplicador, ya que es dado ...
CONY MTZ

.TÓMATE TU TIEMPO PARA VIVIR!


TÓMATE TU TIEMPO PARA VIVIR!

Y nunca olvides: A veces Dios quiere que te des una “empapadita”.

Pero jamás te dejará sólo bajo la lluvia.

Y si te ha permitido pasar por tormentas en tu vida……

También pasará ésta, y la otra y la que sigue… Y después de cada una de ellas, verás nuevamente su amor y sus promesas en cada arco iris.


Las tres cosas más difíciles en esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo

cony mtz:



lunes, 27 de febrero de 2012

Hoy… Dios Ve la Luz en Mí



Dios nunca pierde de vista el hermoso tesoro que ha puesto dentro de nosotros, ese tesoro es su luz. Dios nunca la pierde de vista.  Algunas veces yo mismo no veo luz dentro de mi, es como si algo me impulsara a solo ver las tinieblas, las sombras y las oscuridades, pero Dios siempre ve la luz y la ve mucho mejor de lo que yo la veo

Dios ve lo que yo no veo o lo que no quiero ver que ya está dentro de mi.  Es muy confortable para mi pensar que Dios me ha hecho un miembro de su familia y la Biblia dice que el Señor conoce a los que son suyos y los que son suyos tienen la luz de Dios dentro de sus vidas.
Hoy he reflexionado seriamente sobre  estas verdades.  A veces yo no veo luz en mi, pero Dios si ve la luz en mi y él ve que es buena.  Dios es la luz de mi vida y si lo tengo a él tengo la luz y las tinieblas ya no podrán inundar mi vida.  El ojo tierno del Señor todavía mira dentro de mi ve la luz de su gracia derramada en mi corazón.
El Señor nunca perderá de vista el tesoro que él en su amor ya ha colocado dentro de mi. Se que algunas  veces no puedo ver la luz en mi, pero el Señor siempre la ve.  Hoy quiero pedirle a Dios que me abra los ojos espirituales para poder ver su luz en mi.

“Señor, Gracias por darme luz cuando en mi no la había, quiero vivir en esa luz.  Tú eres la luz de mi vida.  Cuando en tinieblas andaba llegaste como la luz de mi vida.  Esa luz está en mi, está dentro de mi.  A veces yo no la veo porque estoy siempre listo para ver las sombras…  pero tu vez esa luz.  Hoy quiero vivir en esa luz y compartir esa luz con quienes no la tienen.  Amén.
cony mtz.

MEDALLA MILAGROSA



   

Oración a La Virgen para obtener un favor Inmaculada Madre de Dios y madre mía, que al entregamos tu Medalla, te has mostrado dispensadora de todas las gracias del cielo. Reconozco mi indignidad para merecer tu protección; pero miro tu imagen con los brazos abiertos y recurro a ti para que me concedas la gracia que te pido. (Aquí se pide la gracia y se reza tres veces la oración jaculatoria: OH María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti). AMEN
  


















ORACIÓN A LA VIRGEN POR LAS MISIONES María, Reina de las Misiones. Soberana del orbe entero. Virgen purísima escogida entre millares. Mírame con ojos piadosos postrado a tus sagradas plantas para implorar de tu maternal ternura tu auxilio eficaz en favor de estos infelices paganos confiados a nosotros. Están sumidos en la impiedad e idolatría y gimen y lloran envueltos en las garras del espíritu de las tinieblas. Mira como sus almas se precipitan en lo profundo del abismo. ¡Madre mía! No conocen a Jesús, tu Hijo divino. No saben que por salvarlos, derramó toda su sangre redentora. No saben que, por mejor esperarlos, sigue allí clavado, extendidos sus brazos divinos, abierto el costado y sangrando el Corazón, mientras les dice: "¡Venid a mi Corazón todos!". ¡Reina y Madre mía! Ellos no saben de tus dolores. Si lo supieran, ¿cómo podrían permanecer impasibles ante tanta amargura? Intercede por ellos ante tu divino Hijo, y alcanza con tu inmenso poder que la luz del Evangelio se derrame por el mundo entero. Que no haya religión, ni pueblo, ni hogar, ni siquiera un corazón que no adore a Cristo, fruto bendito de tus purísimas entrañas, y que no le honre como a su Rey y Señor. Mírame, Madre adorada, Reina de las Misiones, postrado ante tus benditas plantas. Y no te olvides también de mí. Miserable soy y pequeño, y no tengo otro refugio ni otra ayuda que la tuya.


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CONY MTZ

Oración para la noche




Señor y Dios mío, te adoro y te doy gracias por este día que concluye. Tú conoces mi existencia, sabes de mi dolor. Has visto mis ojos llorar, mi rostro triste, mi cuerpo doliente y la tristeza que ha pasado mi alma. Seguiré tus pasos, porque "tu yugo es suave y tu carga es ligera". Hazme comprender tus sufrimientos, tu amor hacia los hombres. Sé que estoy cumpliendo en mi vida lo que le falta a tus dolores de la cruz. Ayúdame a sufrir con alegría, sin quejarme. Ayúdame a sufrir con amor.

Te pido por todos los que sufren, los pobres, los abandonados, los enfermos, los que no tienen siquiera un poco de cariño, especialmente por todos aquellos que no te conocen. Te pido por todos los enfermos y ancianos misioneros del mundo, para que perseveren con fortaleza y valentía en este camino de la oración y la entrega total en beneficio de la salvación de los hombres. Señor, sé que todo, también el dolor, lo dispones para bien de los que amas. Te ofrezco el descanso y todos los momentos de esta noche y te ruego me conserves sin pecado. Te pido perdón por todas las faltas que pude haber cometido a lo largo de este día. A ti encomiendo mi alma y te entrego mi vida. Toma Señor mi cansancio y hazme reposar en tu presencia. Amén.

OR.