viernes, 18 de mayo de 2012

Oraciones por los pecadores











1.    Oh, Dios de gran misericordia, que te dignaste enviarnos a tu Hijo Unigénito como el mayor testimonio de tu insondable amor y misericordia: Tú no rechazas a los pecadores, sino que también a ellos les has abierto el tesoro de tu infinita misericordia, del que pueden recoger en abundancia tanto la justificación como toda santidad a la que un alma puede llegar.
Padre de gran misericordia, deseo que todos los corazones se dirijan con confianza a tu infinita misericordia. Nadie podrá justificarse ante ti si no va acompañado por la insondable misericordia tuya. Cuando nos reveles el misterio de tu misericordia, la eternidad no bastará para agradecerte por ella debidamente. (SANTA  FAUSTINA KOWALSKA)


2.    Oh Jesús, Verdad eterna, Vida nuestra, te suplico y te mendigo tu misericordia para los pobres pecadores.
Dulcísimo Corazón de mi Señor, lleno de piedad y de misericordia insondable, te suplico por los pobres pecadores.
Oh sacratísimo Corazón, fuente de misericordia de donde brotan rayos de gracias inconcebibles sobre toda la raza humana, te suplico luz para los pobres pecadores.
Oh Jesús, recuerda tu amarga pasión y no permitas que se pierdan las almas redimidas con tu preciosa sangre.
Oh Jesús, cuando considero el alto precio de tu sangre, me alegro en su inmensidad, porque una sola gota habría bastado para salvar a todos los pecadores (...) ¡Oh, qué alegría arde en mi corazón cuando contemplo tu bondad inconcebible, Jesús mío! Deseo traer a todos los pecadores a tus pies para que glorifiquen tu misericordia por los siglos de los siglos. (SANTA  FAUSTINA KOWALSKA)
         
3.    Te suplico, Señor, Dios Padre Celestial, que derrames sobre todas las almas que sufren, sea en el espacio como espíritus errantes, sea entre nosotros como espíritus encarnados, las gracias de tu infinito amor y misericordia.
Ten compasión de nuestras miserias y debilidades. Que tu misericordia se extienda sobre todos los que no han podido resistir a sus malas inclinaciones, y están en un mal camino.
Que tus buenos Espíritus los rodeen, que tu luz resplandezca ante sus ojos, y que vengan arrepentidos a tus pies.
     










Oraciones por el mundo a la misericordia divina






1.- 

1.    Dios Padre Celestial: yo te ofrezco el cuerpo y la sangre, el alma y la divinidad de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y por los pecados del mundo entero.
Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Santo Dios, Santo fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
         (Dictada por el mismo Jesucristo a Santa Faustina Kowalska)

2.    ¡Oh, Señor Jesucristo!: Por tu infinito amor misericordioso, por tus Sagradas Llagas, por los méritos de tus 33 años de vida terrestre, te suplico que libres de las garras de Satanás a las almas que están al borde del infierno.

3.    ¡Oh, Padre Eterno!: Tú que eres creador del mundo y del hombre, por tu inmenso poder, no permitas que la serpiente maligna se apodere astutamente de las almas que Tú has creado. Por el Divino Corazón de Jesús y por el Inmaculado Corazón de María, danos la herencia que nos tienes preparada en las moradas celestiales. Así sea.
Madre Pura Dolorosa: por tu Corazón angustiado de Madre, manda paz al mundo entero.

4.   Deseo transformarme en tu misericordia y ser un vivo reflejo de ti, oh Señor. Que éste más grande atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón y mi alma al prójimo.
      Ayúdame, Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás sospeche o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarle.
Ayúdame, Señor, a que mis oídos sean misericordiosos, para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.
Ayúdame, Señor, a que mi lengua sea misericordiosa, para que jamás critique a mi prójimo, sino que tenga una palabra de consuelo y de perdón para todos.
Ayúdame Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras, para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargar sobre mí las tareas más difíciles y penosas.
Ayúdame Señor, a que mis pies sean misericordiosos, para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el servicio a mi prójimo.
Ayúdame Señor, a que mi corazón sea misericordioso, para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le rehusaré mi corazón. Seré sincera incluso con aquellos de los cuales sé que abusarán de mi bondad. Y yo misma me encerraré en el misericordiosísimo Corazón de Jesús. Soportaré mis propios sufrimientos en silencio.
Que tu misericordia, oh Señor, repose dentro de mí. Jesús mío, transfórmame en ti, porque tú lo puedes todo. (SANTA FAUSTINA KOWALSKA)
       
5.    ¡Padre Eterno, Dios altísimo!: desde tu trono de majestad y misericordia, dígnate mirar a la sagrada víctima que te ofrece tu Santísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, por los pecados de todos nosotros, sus hermanos, con el fin de suplicarte que destruyas nuestras miserias e iniquidades.
La voz de la sangre de nuestro hermano Jesús, derramada por nosotros, clama desde el santuario de su Corazón, inmolado por nuestro amor. Oye, Señor, sus clamores, y por sus méritos infinitos ten compasión de todos nosotros.
Ya que invocamos tu Santo Nombre por mediación del Sagrado Corazón de Jesús, otórgame la gracia que te pido (petición), y derrama sobre nosotros y sobre tu pueblo los tesoros de tu infinita misericordia. Amén.

6.    Oh, Dios de gran misericordia, Bondad infinita, hoy toda la humanidad clama desde el abismo de su miseria a tu misericordia, a tu compasión, Oh Dios, y grita con la potente voz de la miseria.
Oh, Dios indulgente, no rechaces la oración de los desterrados de esta tierra. Oh Señor, Bondad inconcebible que conoces perfectamente nuestra miseria y sabes que por nuestras propias fuerzas no podemos ascender hasta ti, te imploramos que nos anticipes tu gracia y que multipliques incesantemente tu misericordia en nosotros, para que cumplamos fielmente tu santa voluntad a lo largo de nuestras vidas y en la hora de la muerte.
Que la omnipotencia de tu misericordia nos proteja de las flechas de los enemigos de nuestra salvación para que con confianza, como tus hijos, esperemos tu última venida, ese día que conoces sólo Tú. Y, a pesar de toda nuestra miseria, esperamos recibir todo lo que Jesús nos ha prometido, porque Jesús es nuestra esperanza: a través de su Corazón misericordioso, como a través de una puerta abierta, entramos en el cielo. (SANTA  FAUSTINA KOWALSKA)

7.    ¡Oh divino Corazón de Jesús!, concede a las almas del Purgatorio el descanso eterno; a los que mueran la gracia de la perseverancia; a los pecadores un verdadero arrepentimiento; a los que no te conocen la luz de la fe; y a mí y a todos los míos tu bendición.
A ti encomiendo todas estas almas, y por ellas te ofrezco todos tus méritos, juntamente con los de tu Santísima Madre, con los de todos los ángeles y santos y con todas las Misas, comuniones, oraciones y buenas obras que tendrán lugar hoy en todo el mundo cristiano.

8.    Padre Celestial, Dios todopoderoso: con humildad vengo ante tu Presencia; te pido que perdones mis pecados y los de todo el mundo.
Padre, te hemos ofendido: nuestros antepasados te han ofendido, y todos nosotros continuamos ofendiéndote diariamente. Señor, ten piedad.
Señor, Dios mío, me arrepiento de mis pecados y de los de todo el mundo. Perdónanos, Señor, por quebrantar tus mandamientos; perdónanos, Señor, por no escuchar tu Palabra. Señor, Dios mío, con vergüenza te presento el estado de esta pobre humanidad a la vez que te imploro tu Misericordia y Compasión.
Señor, siento mucho el confesarte los pecados de todo el mundo. Somos culpables, Señor: te hemos insultado con nuestro orgullo, te hemos desafiado con nuestros pecados. Estamos quebrantando tus mandamientos. Señor, por favor, ten misericordia de nosotros.
Señor de Santidad, Misericordia, Amabilidad y Paciencia: por favor, ten Misericordia de nosotros. Envía nuevamente tu Espíritu y, en el nombre de Jesús, libéranos de los espíritus malignos que nos acechan.
Sálvanos ,Señor, concédenos el fuego del Espíritu Santo para que nos purifique, llena nuestros corazones con arrepentimiento y contrición, muéstranos el camino de regreso hacia Ti. Sálvanos.
Señor, no mires nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia. Te pedimos que tengas misericordia de toda la humanidad en el Santo nombre de Jesús tu Hijo, quien murió crucificado por nuestros pecados. Amén.


9.    Padre Eterno, te ofrezco el precioso cuerpo, la sangre, el alma y la Divinidad de tu querido y amado Hijo Nuestro Señor Jesús Cristo; y las lágrimas, las penas, las virtudes y las glorias del Inmaculado Corazón de María en reparación por mis pecados y por los pecados del mundo entero, en reparación por los pecados de (nombrar a la persona) y de las almas por las cuales rezo.
Consagro todas las almas al Sacratísimo Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. Señor Jesús, escóndeles por favor en tus santas heridas y purifícalas con tu Preciosa Sangre.
Bendita Madre María, por favor, purifícalas con tus lágrimas y cúbrelas con tu manto de pureza y protección. Señor, concédeles la paz, el amor y la alegría en sus corazones y sanación en cuerpo, mente y alma.
Con mi Bendita Madre María, todos los ángeles y santos te alabo, mi Dios, te bendigo, te doy gracias y glorifico tu Santo Nombre.
Todo el Reino, el Poder y la Gloria sean tuyos ahora y siempre. Amen.


10.  Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo: te bendigo, te alabo, te glorifico, te magnifico, te adoro profundamente y humildemente elevo mi espíritu mientras te ofrezco mi oración.
Señor, te ofrezco todo el Amor, la Alabanza y la Gloria que deberías haber recibido de mí,  y que por causa de mis pecados te he negado.
Señor, te ofrezco todo el Amor, la Alabanza y la Gloria que deberías haber recibido de la raza humana desde los tiempos de Adán y Eva, y que por causa de nuestro pecado te hemos negado. Confieso los pecados de la humanidad y me siento muy arrepentido por ellos. Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, te ofrezco todo el Amor, la Alabanza y la Gloria que deberías haber recibido de tu Creación Espiritual, la cual falló por causa de Lucifer y todos los espíritus y ángeles caídos y que te han negado.
Yo deseo hacer justicia para Ti, que eres la Justicia, y te ofrezco mi vida, unida a los méritos de tu Santa Palabra encarnada, Nuestro Señor Jesucristo, su pasión y su muerte, su precioso cuerpo, sangre, alma y divinidad como reparación.
También te ofrezco las perfecciones, las virtudes, las penas y los méritos de la Inmaculado Corazón de María. Te ofrezco los méritos de todos los Patriarcas, los Profetas, los Apóstoles, los Mártires, los Santos y todos aquellos que han hecho tu voluntad por el paso de los años.
Bendita Madre María, con todo los Ángeles Celestiales y Santos, y con toda la creación adoremos, honremos, alabemos y glorifiquemos a Nuestro Dios, por siempre y para siempre. Amen.





Oraciónn a Dios Padre











Padre mío, te doy las gracias.
Tú no me das una piedra cuando te pido pan.
Jamás lo harías porque eres
un padre amoroso.
Padre mío, te doy las gracias
porque tienes contados todos los cabellos de mi cabeza,
de manera que hasta las cosas más pequeñas
pasan por tus manos
y han de bendecirme y hacerme bien.
Padre mío,
te doy las gracias
porque soy tu hijo, y por eso
ningún bien puede faltarme.
Padre mío, te doy las gracias
porque eres el Padre misericordioso
y el Dios de todo consuelo.
Tu corazón me abre las puertas
cuando estoy en necesidad.
Padre mío, te doy las gracias
porque tu corrección
no es más de lo que puedo soportar.
Padre mío, te doy las gracias
porque tu sabes lo que es bueno,
saludable y beneficioso para mi,
por eso se que la forma en que me guías
siempre es la mejor para mi.

Padre mío, te doy las gracias
porque escuchas cada petición de tus hijos
y ninguna de sus oraciones son desoidas.

Padre mío, te doy las gracias
por ser el mejor de los padres,
compasivo, clemente
y lleno de bondad y paciencia con tu hijo.

Padre mío, te doy las gracias
porque nada puede sucederme,
excepto lo que tu permitas,
porque todo viene de Ti
y lo usarás para mi bendición.

Padre mío, te doy las gracias
por alegrarte de hacer el bien a tus hijos.
muchas gracias porque puedo contar contigo
en todas mis necesidades.

Padre mío
¿Quién me ama como Tú?
¿Quién me cuida como Tú?
¿Quién me guía por el camino correcto como ?Tú
¿Quién me sobrelleva con la misma paciencia que Tú?
¡Nadie en la tierra,
ni ahora ni en la eternidad!
Amén.








C

Plegaria de confianza en la Divina Providencia


 

Recibe, Señor, nuestros miedos
y transfórmalos en confianza.
Recibe, Señor, nuestro sufrimiento
y transfórmalo en crecimiento.
Recibe, Señor, nuestro silencio
y transfórmalo en adoración.
Recibe, Señor, nuestras crisis
y transfórmalas en madurez.
Recibe, Señor, nuestras lágrimas
y transfórmalas en plegarias.
Recibe, Señor, nuestra ira
y transfórmala en intimidad.
Recibe, Señor, nuestro desánimo
y transfórmalo en fe.
Recibe, Señor, nuestra soledad
y transfórmala en contemplación.
Recibe, Señor, nuestras amarguras
y transfórmalas en paz del alma.
Recibe, Señor, nuestra espera
y transfórmala en esperanza.
Recibe, Señor, nuestra muerte
y transfórmala en resurrección.



Padre nuestro, bendícenos...


mentaEnviado: 09/01/2010 14:24


Padre Nuestro, bendito sea el nuevo día

y quien nos lo envía. Dios y Señor mío,

gracias por haberme creado, redimido,

hecho cristiano y conservado cada día

y cada noche.

 

Te ofrezco mis pensamientos,

palabras y obras.

No permitas que te ofenda y dame fuerza

para huir de los pecados y peligros.

 

Mi Dios, hoy te pido que perdones a todas

las personas que conozco en mi vida y a mi

mismo. Yo se que tu me daras la fuerza

para aprender a perdonar de corazon.

 

Te doy gracias porque tu me amas mas de

lo que yo me amo a mi mismo, y porque he

descubierto que tu mas que nadie en el mundo

desea que yo sea feliz.

Amen.



 

Señor, enséñame a vivir





Señor,
Dame fuerzas cuando me sienta débil, coraje para enfrentar las
adversidades, alegría para alegrar a aquellos que sólo saben llorar.

Que yo pueda hacer el bien a los que necesitan, sea con una palabra, sea con un gesto, sea con una sonrisa.

Señor, alimenta mi alma con tu luz, hazme relucir entre las tinieblas.
De la falta de fe y de esperanza, líbrame, Levántame, fortifícame, enséñame el camino de la verdad y la comprensión.

Aliméntame de sabiduría para que pueda discernir lo que es correcto de lo que no es, para que no incurra en errores y no lleve a otros a hacer lo
mismo. Señor, Oye mi súplica, escucha mi corazón, toca ahora mi alma y
reanímala, pues a veces me vence la tristeza.

Levántame a mí y a todos los que cayeron alguna vez, ayúdanos a no tener miedo de volver a caer.

Visita a mi familia, mi casa, mis amigos, mis enemigos, a aquellos que todavía voy a conocer y aquellos que ya no veo.

Reparte con ellos el pan de tu misericordia y bondad, tócales el corazón
para que también sientan tu presencia y crean verdaderamente en un mundo mejor.

Visita a todos aquellos que necesiten de tu presencia Para que puedan
iluminarse con tu belleza y amor.

Que sepan que fuera de Ti, no hay nada!!

Gracias, Señor
Amen

 

“EL SEÑOR ES MI PASTOR” Salmo 22 ( 23)


http://i410.photobucket.com/albums/pp188/fuentedevida7/Obras%20-set/Obras%20sets2/5104ea73.png?t=1266528252

http://i410.photobucket.com/albums/pp188/fuentedevida7/GIFS%20NAVIDAD/K1_gros.png?t=1259874266

El Señor mi pastor; nada me falta.
Me hace recostar en verdes pastos y me lleva a frescas aguas.
Recrea mi alma, me guía por las rectas sendas por amor de su nombre.
Aunque haya de pasar por un valle tenebroso, no temo mal alguno,
porque tú estás conmigo.
Tu clava y tu cayado son mis consuelos.
Tú dispones ante mí una mesa enfrente de mis enemigos.
Derramas el óleo sobre mi cabeza, y mi cáliz rebosa.
Sólo bondad y benevolencia me acompañan todos los días de mi vida
Y moraré en la casa de El Señor por dilatados días.


El Señor mi pastor; nada me falta, que hermoso es saber que puedo comparar a mi Dios como el pastor atento, afectuoso, cordial, que se preocupa de sus ovejas. “Me hace recostar en verdes pastos y me lleva a frescas aguas”. El es tan preocupado de su rebaño, que busca los mejores pastos para sus ovejas, como también las aguas frescas. “Cosa tan bella, y que cielos y tierra beben de ella” (San Juan de la Cruz)
He recorrido Israel, Jordania, Palestina, he visto grandes llanura y montes, pude observar como los pastores buscan afanosamente los pequeños oasis y praderas. Viajando en oración por Tierra Santa, me he transportado en el tiempo y en las escrituras, comencé por el principio: Fue Abel pastor de ovejas y Caín labrador. (Génesis 4,2). Moisés era pastor del rebaño de Jetró su suegro, sacerdote de Madián. (Éxodo 3,1), He visto todo Israel disperso por los montes, como ovejas sin pastor;  (2 Crónicas 18,16). Como un pastor vela por su rebaño cuando se encuentra en medio de sus ovejas dispersas, así velaré yo por mis ovejas.  (Ezequiel 34,12), Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas en virtud de la sangre de una Alianza eterna,  (Hebreos 13,20), El Señor es el Pastor de Israel, su pueblo. Ya Jacob hablaba del “Dios que le pastoreaba”
Dentro de muchas lecturas vemos como la palabra  pastor esta dedicada a El Señor. Al Rey David también se le había llamado pastor: “Y eligió a David su servidor, le sacó de los apriscos del rebaño, le trajo de detrás de las ovejas, para pastorear a su pueblo Jacob, y a Israel, su heredad.  El los pastoreaba con corazón perfecto, y con mano diestra los guiaba.”  (Salmos 78, 70-72), no obstante este título estaba especialmente reservado al futuro Mesías y Jesús se lo apropiará en la hermosa parábola del Buen Pastor, el mismo dirá: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. (Juan 10,11).
Cuando rezamos este salmo, a igual que el salmista, nos damos cuenta que al cuidado del Pastor obsequioso, nada nos falta. El Señor le prometió  a Israel que nada le faltaría. El Señor es para el salmista el pastor que le hace ir hacia los lugares frescos y jugosos, llevándole por las rectas sendas para que allí se recree su alma. Descansa el rebaño en el oasis después de haber caminado bajo los ardores del sol del desierto. También en la vida tenemos que andar por zonas áridas, bajos los ardores de un sol inclemente. Entonces sólo con la ayuda de El Señor encontramos la satisfacción íntima, las frescas aguas. Me imagino la alegría de encontrarse con una fuente cuando se está con la garganta seca en un desierto árido, donde el gran anhelo son las frescas aguas de un arroyo o un oasis.
Dios es quien mantiene todo en el mundo, el es el Creador, todo bebe de Él “cielos y tierra”, por esto “bendecid al Señor”.  Si nos dejara de su mano, dejaríamos de existir, “el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño. (Sal 99).
“Recrea mi alma, me guía por las rectas sendas por amor de su nombre”. El nombre de El Señor es garantía de triunfo y de protección en la vida contra todas las adversidades. El Señor se manifiesta en sus obras, y su nombre glorioso es reflejo de sus logros.
“Aunque haya de pasar por un valle tenebroso, no temo mal alguno, porque tú estás conmigo”. Es tal la confianza que tenemos en el Señor, que, aunque tengamos que andar por parajes peligrosos, valles profundos, como este caso en los que moran fieras peligrosas para el rebaño, nos sentimos seguros bajo la protección de nuestro Pastor. Así es como el salmista reconoce que gracias a la confianza en el Señor, a el no le importa si tiene que atravesar zonas peligrosas antes de llegar a los oasis seguros. Ciertamente, en la vida, los valles tenebrosos son la oposición sistemática de parte de los incrédulos a la conducta del fiel a Dios, que no quiere separarse de la Ley de su Dios. “Y ¿quién os hará mal si os afanáis por el bien?”  (1 Pedro 3)
La clava y el cayado del pastor son suficiente garantía para sentirse seguro ante los peligros. El pastor va delante del rebaño, abriendo camino, con su clava preparada contra cualquiera fiera que quiera asaltarlo, y con el cayado señalando el camino a las indefensas ovejas.
El Señor es además de protector, generoso. Así es como nosotros nos damos cuenta, a igual que el salmista que al cantar enuncia la providencia solícita de El Señor para con el. Antes era el buen Pastor que le defendía contra los peligros y le llevaba a fecundos pastizales, ahora además es el bondadoso padre de familia que lo recibe amorosamente prodigándole todas clases de atenciones. Estas son de ley en la tradicional hospitalidad oriental. Frente a los enemigos, del salmista, para dar una sensación más de favor, el Señor dispone una mesa bien abastecida a su huésped honrado.
Derramas el óleo sobre mi cabeza, y mi cáliz rebosa. Conforme al rito de las grandes casas señoriales, le derrama el óleo sobre su cabeza. Se sabe que en los banquetes orientales no puede faltar la unción perfumada. El anfitrión, además, ofrece personalmente la copa rebosante de bebida al huésped: “mi cáliz rebosa”. Todo es generosidad y señorío en la casa de El Señor, que honra delicadamente al salmista. El cáliz, es decir, la amistad íntima con Dios, rebosa sin medida ante la envidia y despecho de los enemigos, que son testigos de las generosidades del Señor del justo.
“Sólo bondad y benevolencia me acompañan todos los días de mi vida” El salmista, al lado de su Dios se siente seguro, porque experimenta diariamente su bondad y benevolencia, así también nosotros nos sentimos y cantamos: “Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación” (Sal 89,1).
 “Moraré en la casa de El Señor por dilatados días. Como es ley en los salmos, el justo encuentra su máxima felicidad en vivir en la casa de El Señor, participando de sus solemnidades litúrgicas, en las que se manifiesta diariamente la “faz del Señor.”. Así es como cantamos también” ¡Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la casa del Señor!” (Sal 121,1), Alegría por llegar a una morada santa después de una larga peregrinación.
Y así no habrá más que un Pastor, el único, el Buen Pastor. El Señor Jesús, nos ha dicho: “Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí.” Es la ternura con que Jesús conoce y ama a su rebaño. Y son las ovejas que conocen su voz, y El va delante de ellas en su vida y las llama por su nombre. Pero, diciendo aquí que conoce a sus ovejas, y que éstas, y no habla de otras, le conocen, al modo amoroso que indica, hace ver que se refiere a sus discípulos. Y así no habrá más que un Pastor, el único, el Buen Pastor, que conduce al cielo, a la vida. La Iglesia es el rebaño a que se refiere Jesús y nosotros podemos pensar en verdad que somos las ovejas del rebaño de Jesús, el Buen Pastor, por tanto, podemos tener confianza y esperanza, fundadas en la palabras y promesas del Buen Jesús, el nos cuida y nos cuidará, nos dará en las verdes praderas, buenos pastos espirituales, nos defenderá de nuestro enemigos, nos ayudará en nuestros cansancios y nos permitirá descansar junto a El.
El Señor les Bendiga

(PEDRO SERGIO)

ORACIÓN POR NUESTRO REBAÑO




  
Señor: me has elegido para ser guía de los fieles que me has encomendado.
Que no me sienta superior a ninguno de ellos.
Que me sienta uno más entre ellos.
Que sepa ver en cada uno de ellos el rostro de aquellos a quien tú amas.
Que sepa comprender a cada uno en medio de sus flaquezas y debilidades.
Que nunca les falte mi palabra de aliento, de esperanza y de confianza.
Que sepa contar con todos ellos y que no me sienta yo indispensable.
Que no quiera hacerlo yo todo sino que sepa delegar funciones en cada uno de ellos.
Que no sea de los que, con me genio y mal humor, los aleje de tu Iglesia.
Que sepa que mi misión no es mandar sino acompañar.
Que sepa que mis palabras no deben ser de acusación sino de invitación.
Que no me quede tranquilo mientras alguno de ellos esté lejos de tu Iglesia.
Que no me dejes dormir tranquilo mientras alguno abandona a tu Iglesia.
Que no me quede yo sentado mientras alguien anda extraviado.
Que siempre tenga la palabra adecuada a cada situación.
Que siempre escuchen mi voz, pero también la tuya.
Que siempre tenga la disposición de escucharles, que también ellos tienen mucho que decir.
Que logre una comunidad alegre. Que no los aburra con mis generalidades. 
Que siempre se sientan acogidos y sepan que mi tiempo les pertenece.
Señor: Dame fieles santos y que aprenda de ellos el camino de la fidelidad a tu Evangelio.
Que cuando llegue a ti, no me preguntes por los que falten, sino que todos nos encontremos en un mismo rebaño.

miércoles, 16 de mayo de 2012

El Rostro de Dios



barra2525203.gif picture by MaryElUlYo
Hace unos días, un amigo contó una historia de su infancia donde un maestro salesiano les preguntó a él y sus compañeros si estarían dispuestos a recibir todo eldinero del mundo a cambio de no ver nunca más el rostro de Dios. Uno de ellos comentó en secreto que sí porque !nunca había visto a Dios!.
Pero la verdad es que el rostro de Dios está en todos lados:



  • En el trabajo que permite mantener a la esposa ehijos.
  • En la salud y las bendiciones de la vida.
  • En la familia y los momentos que compartimos con ella.
  • En el pan que ponemos en nuestras bocas.
  • En la pareja que amamos y nos ama desinteresadamente.
  • En la ropa que nos cubre del frio y del viento.
  • En la cama y techo que nos permiten descansar y dormir cómodos y protegidos.
  • Y muchos lados más.

Y tambien hemos podido ver el rostro de Dios en muchos personajes a lo largo de toda la historia. Personajes que con sus actos y muestras de amor han hecho de este mundo un mejor lugar para vivir. Como una muestra de los últimos años podemos mencionar a:



  • La madre Teresa de Calcuta.
  • La princesa de Inglaterrra Lady Di.
  • El Papa Juan Pablo II


Hace ya algunos años murió nuestro hermano del alma, nuestroamigo Juan Pablo II. Las campanas de todos los templos católicos de la ciudad replican en su memoria. Descanse en Paz.


Y ojalá que Dios nos siga mostrando su rostro todos los días en nuestra actividad diaria y en los personajes que guian a las naciones. Pero sobre todo, que cada uno de nosotros permita salir la chispa de luz que Dios deposito en nuestro corazón.




No importa tu religión


Breve diálogo entre el teólogo brasileño Leonardo Boff y el Dalai Lama.Leonardo es uno de los renovadores de la Teología de la Liberación.
"En el intervalo de una mesa redonda sobre religión y paz entre los pueblos, en la cual participaba el Dalai Lama y un servidor, maliciosamente, mas también con interés teológico, le pregunté en mi inglés defectuoso:
"Santidad, cuál es la mejor religión?"
Your hollness, what´s the best religion?"

Esperaba que dijera: "El budismo tibetano" o las religiones orientales, mucho más antiguas que el cristianismo..."
El Dalai Lama hizo una pequeña pausa, sonrió, me miró fijamente a los ojos
- Lo que me desconcertó un poco porque yo sabía la malicia contenida en la pregunta.
- Y afirmó:
- "La mejor religión es la que te aproxima más a Dios, al infinito".

Para salir de la perplejidad delante de tan sabia respuesta, pregunté:
"¿Qué es lo que me hace mejor?"

El respondió:
- "Aquello que te hace más compasivo, más sensible, más desapegado, más amoroso, más humanitario, más responsable, más ético...
La religión que consiga hacer eso de ti es la mejor religión."

Callé, maravillado, y hasta los días de hoy estoy rumiando su respuesta sabia e irrefutable.
No me interesa amigo tu religión o si tienes o no tienes religión.
Lo que realmente me importa es tu conducta delante de tu semejante, de tu familia, de tu trabajo, de tu comunidad, delante del mundo.

Recordemos:
"El Universo es el eco de nuestras acciones y nuestros pensamientos".

La Ley de Acción y Reacción no es exclusiva de la Física.
Es también de las relaciones humanas.
Si yo actúo con el bien, recibiré el bien.
Si actúo con el mal, recibiré el mal.

Aquello que nuestros abuelos nos dijeron es la más pura verdad:
"Tendrás siempre el doble de aquello que desees a los otros".
Ser feliz no es cuestión de destino. Es cuestión de elección.

Cuida tus Pensamientos porque se volverán Palabras.
Cuida tus Palabras porque se volverán Actos.
Cuida tus Actos porque se harán Costumbre.
Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter.
Cuida tu Carácter porque formará tu Destino.
Y tu Destino será tu Vida.

No hay religión más elevada que la Verdad.

ORACIÓN PARA LAS ALMAS DEL PURGATORIO




Dios omnipotente, Padre de bondad y de misericordia, apiadaos de las benditas almas del Purgatorio y ayudad a mis queridos padres y antepasados.
A cada invocación se contesta: ¡Jesús mío, misericordia!
Ayudad a mis hermanos y parientes.
Ayudad a todos mis bienhechores espirituales y temporales.
Ayudad a los que han sido mis amigos y súbditos.
Ayudad a cuantos debo amor y oración.
Ayudad a cuantos he perjudicado y dañado.
Ayudad a los que han faltado contra mí.
Ayudad a aquellos a quienes profesáis predilección.
Ayudad a los que están más próximos a la unión con Vos.
Ayudad a los que os desean más ardientemente.
Ayudad a los que sufren más.
Ayudad a los que están más lejos de su liberación.
Ayudad a los que menos auxilio reciben.
Ayudad a los que más méritos tienen por la Iglesia.
Ayudad a los que fueron ricos aquí, y allí son los más pobres.
Ayudad a los poderosos, que ahora son como viles siervos.
Ayudad a los ciegos que ahora reconocen su ceguera.
Ayudad a los vanidosos que malgastaron su tiempo.
Ayudad a los pobres que no buscaron las riquezas divinas.
Ayudad a los tibios que muy poca oración han hecho.
Ayudad a los perezosos que han descuidado tantas obras buenas.
Ayudad a los de poca fe que descuidaron los santos Sacramentos.
Ayudad a los reincidentes que sólo por un milagro de la gracia se han salvado.
Ayudad a los padres que no vigilaron bien a sus hijos.
Ayudad a los superiores poco atentos a la salvación de sus súbditos.
Ayudad a los pobres hombres, que casi sólo se preocuparon del dinero y del placer.
Ayudad a los de espíritu mundano que no aprovecharon sus riquezas o talentos para el cielo.
Ayudad a los necios, que vieron morir a tantos no acordándose de su propia muerte.
Ayudad a los que no dispusieron a tiempo de su casa, estando completamente desprevenidos para el viaje más importante.
Ayudad a los que juzgaréis tanto más severamente, cuánto más les fue confiado.
Ayudad a los pontífices, reyes y príncipes.
Ayudad a los obispos y sus consejeros. Ayudad a mis maestros y pastores de almas.
Ayudad a los finados sacerdotes de esta diócesis.
Ayudad a los sacerdotes y religiosos de la Iglesia católica.
Ayudad a los defensores de la santa fe.
Ayudad a los caídos en los campos de batalla.
Ayudad a los sepultados en los mares.
Ayudad a los muertos repentinamente.
Ayudad a los fallecidos sin recibir los santos sacramentos.
V. Dadles, Señor, a todas las almas el descanso eterno.R. Y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz.V. Que en paz descansen. R. Amén.

La estrella verde



Existían millones de estrellas en el cielo. Estrellas de todos los colores: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas y azules. Un día inquietas, ellas se acercaron a Dios y le dijeron:
"Señor Dios, nos gustaría vivir en la Tierra entre los hombres", así será hecho, respondió el Señor. Las conservaré todas ustedes pequeñitas, como son vistas para que puedan bajar para la Tierra. Cuéntase que, en aquella noche, hubo una linda lluvia de estrellas.
 Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y a correr junto con las luciérnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños y la Tierra quedó maravillosamente iluminada.


 Pero con el pasar del tiempo las estrellas resolvieron abandonar a los hombres y volver para el cielo, dejando la Tierra oscura y triste.


"¿Porqué volvieron?- Preguntó Dios, a medida que ellas iban llegando al cierlo. "Señor, no nos fue posible permanecer en la Tierra.
 Allá existe mucha miseria y violencia, mucha maldad, mucha injusticia...Y el señor les dijo: "Claro! El lugar de ustedes es aquí en el Cielo.


La Tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que pasa, de aquel que cae, de aquel que erra, de aquel que muere, nada es perfecto.


El cielo es el lugar de la perfección, de lo inmutable, de lo eterno, donde nada perece.


Después que llegaron todas las estrellas y verificando su número, Dios habló de nuevo: "Nos está faltando una estrella. ¿Será que se perdió en el camino?. Un ángel que estaba cerca replicó: "No Señor, una estrella resolvió quedarse entre los hombres. Ella descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde hay límite, donde las cosas no van bien, donde hay lucha y dolor. "


¿Pero, que estrella es esa?", volvió Dios a preguntar. "es la ESPERANZA Señor.
 La estrella verde. La única estrella de ese color.
Y cuando miraron para la Tierra, la estrella no estaba sola. 
La Tierra estaba nuevamente iluminada porque había una estrella verde en el corazón de cada persona.
Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita tener es la Esperanza.


Dios ya conoce el futuro y la Esperanza es propia de la persona humana, propia de aquel que erra, de aquel que no es perfecto, de aquel que no sabe como será el futuro.


"RECIBE AMIGA, EN ESTE MOMENTO, ESTA ESTRELLITA EN EL CORAZÓN, "LA ESPERANZA", TU ESTRELLA VERDE, NO DEJES QUE HUYA, NO PERMITAS QUE SE APAGUE, TEN CERTEZA QUE ELLA ILUMINARÁ TU CAMINO, SE SIEMPRE POSITIVO Y AGRADECE A DIOS POR TODO!!! SÉ SIEMPRE FELIZ Y CONTAGIA CON TU CORAZÓN ILUMINADO A OTRAS PERSONAS!!!