lunes, 18 de junio de 2012

Hablando Con Dios









Invadido mi Señor
de tu esencia cada día,
quiere estar mi corazón
en las pruebas o el dolor,
en las penas y alegrías.

Abrazando con tesón
aquella cruz que pondrías,
mirando al cielo por mí,
mayor amor nunca vi
que tu vida por la mía.

Invadido mi Señor
de aquel aroma que un día,
me diste con tanto amor
que sintiera tu perdón
y cantara el alma mía.

Por la hermosa bendición,
que diste con tu agonía,
a este indigno pecador,
por eso, con emoción
clamo de noche y de día:

Que nunca apartes de mí
esas manos que pondrías,
clavadas por mí en la cruz
para poder ver la luz
que al Padre me acercaría.

Que no me alejes de ti,
porque entonces, ¿dónde iría?
¿hacia el mundo he de volver?
¿hacia aquello que dejé,
y olvidar tu compañía?

No lo permitas Señor,
pues sin ti me perdería
por caminos de dolor,
oscuros y sin color
y a ciegas caminaría.

Por eso, Señor mi Dios,
invádeme cada día,
inúndame con tu amor
lléname de tu calor,
QUE TU VIDA, SEA LA MÍA. 
(Autor: Antonio Torres Villén)







miércoles, 13 de junio de 2012

ORACIÓN POR LA SANTIDAD





«Aún antes de la fundación del mundo Dios nos había escogido para que fuéramos suyos a través de nuestra unión con Cristo, así podríamos ser santos e inmaculados delante de Él» (Ef 1, 4). Santidad es la característica de Dios. Cualquiera que desee habitar en Él debe ser santo. Es la santa voluntad de Dios que todos seamos santos. (1 Tes 4, 3). Todos los días rezamos «que se haga tu voluntad» y es su voluntad que nosotros seamos santos. Uno que se esfuerza por la perfección cabe esperar que sea perfecto y santo como lo es su Padre Celestial. (Mt 5, 48) . Si uno puede alzar su corazón al Santo Corazón de Jesús, él puede embeber santidad de Él. Nadie puede experimentar a Dios a no ser que esté revestido de santidad. (Mt 5, 8; Heb 12, 14). En todo ser humano hay una sed inherente de experiencia de Dios. (Sal 42, 1-6) Cualquier experiencia solamente es posible cuando se reciben los datos a través de los sentidos. Los sentidos externos tienen sus correspondientes sentidos internos que reciben los datos que son espirituales para tener la experiencia de Dios. Cuando los sentidos están corroídos y manchados por pecados, ellos no pueden recibir tales datos. Por lo tanto uno debe de lavar sus sentidos y su corazón en la preciosa Sangre de Jesús y pedir al Espíritu Santo que los llene con la santidad de Dios. (Heb 9, 14) 




Oración:

(Cerrando tus ojos interiores puedes contemplar :
El Corazón de Jesús, maltratado y herido, y levantando en fe tu mano derecha, puedes sumergirla en la Sangre que mana de él, y señala cada parte de tu cuerpo especialmente el corazón y los sentidos con el signo de la cruz. La Sangre de Cristo está disponible para todos aquellos que creen. (Rom 3, 25). Así como los israelíes marcaron las puertas de sus casas con sangre y se protegieron a sí mismos, tú puedes en fe marcar todo lo que tú quieras con las Sangre de Cristo, tu hogar, tu coche, tu tienda, los libros que lees, los utensilios, etc.)


Oh Jesús crucificado por mis pecados, ahora yo vengo a los pies de la Cruz y contemplando tu sagrado Corazón de donde fluye sangre y agua, humildemente te pido que laves mi corazón y sentidos para que yo pueda experimentar tu amor sin medida, y alcanzar la santidad de vida que Tú tanto deseas. Siento profundamente haberme manchado con diversos pecados en mi vida pasada.


 Uniendo todas mis pequeñas tristezas y sufrimientos con tus agudísimos sufrimientos en la cruz, yo expío por mis pecados. Oh Jesús, mi dulce Salvador, al rendirme a Ti, te expreso mi gran deseo de llegar a Ti más íntimamente para ver tu cara con mis ojos, oír tu voz a través de mis oídos, oler la dulce fragancia de tu divinidad y probar tu precioso amor y por tanto tener una experiencia personal completa de tu presencia.


 Oh Señor, déjame tocar tus santas heridas con mis manos (hacerlo) marcando y ungiendo cada parte de mi mismo para que pueda ser plenamente protegido de todo mal y de todo daño. Oh Espíritu Santo, ven a mí y habita en mí con la presencia de Jesús y del Padre para que pueda ser santo y sin mancha con todos los santos en el cielo. Amén


(Repetidamente puedes decir «Espíritu Santo, Señor, santifícame» y alabar y agradecer al Señor por un tiempo considerablemente largo, experimentando la presencia de Jesús dentro de ti. Si lo haces seriamente, con seguridad te sentirás sumergido en la santidad de Dios).
Puedes leer los siguientes pasajes bíblicos:
Sal 51, 1-19; Mat 5, 1-48; Ef 4, 1-32; Col 2, 1-23

Cree que Jesús se llevó todas tus heridas en su Cuerpo sobre la Cruz. (1 Pe 2, 24)














Reza así:

Jesús, te pido que entres dentro de mi corazón y toques esas experiencias de vida que necesitan ser sanadas. Tu me conoces mucho mejor que yo a mí mismo. Por lo tanto, trae tu amor a cada rincón de mi corazón. Dondequiera que descubras al niño herido, tócalo, consuélalo y ponlo en libertad.

Retrocede en mi vida hasta el mismo momento en que fui concebido. Purifica mi cuerpo y libérame de esas cosas que pueden haber ejercido una influencia negativa en ese momento. Bendíceme mientras estaba siendo formado en el vientre de mi madre y elimina todos los obstáculos a la integridad que me puedan haber afectado en esos meses de confinamiento.

Concédeme un profundo deseo de volver a nacer y cura cualquier trauma físico o emocional que pudiera haberme dañado en el proceso de mi nacimiento. Gracias Señor por estar ahí para recibirme en tus brazos en al mismo momento de mi nacimiento, para darme la bienvenida a la tierra y asegurarme que Tu nunca me fallarías o me abandonarías.

Jesús, yo te ruego que rodees mi infancia con tu luz y toques esos recuerdos que me impiden ser libre. Si necesité más amor materno, envíame tu madre, María, para que me proporcione cuanto me falte. Pídele que me abrace, que me bese, que me cuente historias y que llene todas esas partes vacías en mí, que necesitan el consuelo y el calor que sólo una madre podría dar.

Quizás el niño interior se sintió necesitado en el área del amor paterno. Señor, que yo sea libre para gritar «Abba», papá, con cada parte de mi ser. Si necesité más del amor de un padre y garantía para asegurarme que yo fui deseado y amado muy profundamente, te pido que me tomes y sienta yo tus brazos fuertes y protectores. Dame y renueva mi confianza y valor para hacer frente a las adversidades del mundo para que sepa que el amor de mi Padre me sostiene si tropiezo y caigo.

Pasa por mi vida, Señor, y confórtame cuando los otros no me trataron bien. Cura las heridas de encuentros que me dejaron atemorizado, que hicieron que me replegara en mí mismo y creara barreras contra la gente. Si me he sentido solo, abandonado y rechazado por la humanidad, concédeme a través de tu amor sanador, un nuevo sentido de valía como persona.

La gente me rechazó y hablaron mal de mí cuando yo era inocente, y me sentí triste y resentido. Oh Señor, ven y cúrame. Te presento mis malos hábitos y mi viejo yo vicioso y corrompido, lávame y purifícame, Oh Señor.
Jesús, me entrego a ti, cuerpo, mente y espíritu, y gracias por hacerme íntegro.
Gracias Señor





sábado, 9 de junio de 2012

ACTO DE DESAGRAVIO AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA





  
   ¡Oh, Inmaculado Corazón de María!, traspasado de Dolor por las injurias con que nosotros, pecadores, ultrajamos Tu Santísimo Nombre y Tus Excelsas Prerrogativas.

   Aquí me tienes, indigno hijo  Tuyo, postrado a Tus Pies, y agobiado por el peso de mis culpas, vengo arrepentido y con ánimo de reparar las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirige contra Ti el hombre insolente y malvado.

   Deseo desagraviar con este acto de amor y entrega que hago delante de Tu Amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra Tu Inmaculada Concepción, contra Tu Perpetua Virginidad o Tu Divina Maternidad; todas las ofensas que se Te infieren, debido al rechazo a Tus Apariciones y Mensajes o falta de honor a Tus Imágenes, y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a Tu Maternal Amor e Inagotable Misericordia.

   Acepta, ¡oh, Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño, junto con el firme propósito que hago de serte fiel en adelante, de salir en defensa de Tu Santa Honra, cuando la vea ultrajada, y de propagar Tu Santo Culto y Tus Santas Glorias. Concédeme, ¡oh, Corazón Inmaculado de María!, que viva y crezca incesantemente en Tu Amor, hasta verle consumado en la Gloria. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 



Oración a la Virgen de Guadalupe




La Virgen de Guadalupe

¡Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia! Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración que con filial confianza te dirigimos y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.
Madre de misericordia, Maesta del sacrificio escondido y silencioso, a ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor. Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.
Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y Madre nuestra.
Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino de una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia: no nos sueltes de tu mano amorosa.
Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos los Obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.
Contempla esta inmensa mies, y intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorga abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe, y celosos dispensadores de los misterios de Dios.
Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza, con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios. Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias, para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.
Esperanza nuestra, míranos con compasión, enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos a levantarnos, a volver a él, mediante la confesión de nuestras culpas y pecados en el Sacramento de la Penitencia, que trae sosiego al alma.
Te suplicamos, que nos concedas un amor muy grande a todos los santos Sacramentos, que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra.
Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia, con nuestros corazones libres de mal y de odios podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz, que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que con Dios Padre y con el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
La Virgen de GuadalupeLa Virgen de Guadalupe





JESÚS REDENTOR



 ¡Oh Jesús!, mi Salvador y Redentor, Hijo de Dios vivo, venimos aquí postrados a tus pies, pidiéndote perdón y haciendo un acto de reparación por todas las blasfemiascontra tu santo Nombre, por todas las injurias que se te hacen en el Santísimo Sacramento del altar, por todas las irreverencias hacia tu Santísima Inmaculada Madre, por todas las calumnias hacia tu Esposa, la Santa Madre Iglesia Católica.


Oh Jesús, que dijiste: “Todo lo que pidieran en mi nombre a mi Padre, se los concederé”, nosotros te pedimos y te rogamos por nuestros hermanos que se encuentran en peligro de pecar, para que te dignes preservarlos de los peligros de la apostasía, salva a los que ya se encuentran en el borde del precipicio, dale a todos luz y discernimiento de la verdad, valor y fuerza en la lucha contra el mal, perseverancia en la fe y caridad activa.


Por todo esto, misericordioso Jesús, en tu nombre rogamos a Dios, vuestro Padre, con el cual vives y reinas en unión del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.


¡¡ HOLA DIOS !!









     

¿Cómo estás?...Te escribo para saludarte y porque, ahora sí 

tengo que surtirme, pues la "canasta básica" con que me 

mandaste al mundo se me ha ido agotando a lo largo de 

estos años.

Por ejemplo, la paciencia se me acabó por completo, igual

que la prudencia y la tolerancia. Ya me quedan poquitas 

esperanzas y el frasquito de fe, está también vacío. La 

imaginación también está escaseando por estos rumbos.

También debes saber que hay cosas de la canasta que ya no 

necesito como la dependencia y esa facilidad para hacer 

berrinches, que tantos enojos y problemas me han 

ocasionado. Así que quisiera pedirte nuevos productos para 

la canasta.

Para empezar me gustaría que rellenaras los frascos d

paciencia y tolerancia (pero hasta el tope), y mándame por 

favor el curso intensivo "Cómo ser más prudente", 

volúmenes 1, 2 y 3.



Envíame también varias bolsas grandes, pero "bolsones" de 

madurez que tanta falta me hace. También quisiera un baúl 

de sonrisas, de esas que alegran el día a cualquiera. Te pido 

que me mandes dos piedras grandes y pesadas para atarlas a 

mis pies y tenerlos siempre sobre la tierra.


Si tienes por ahí guardada una brújula para orientarme y 

tomar el camino correcto, te lo agradecería mucho.

Regálame imaginación otra vez; pero no demasiada, porque 

debo confesar que en algunas ocasiones tomé grandes 

cantidades y me empachó. Nuevas ilusiones y una doble 

ración de fe y esperanza también me caería excelente.

Te pido también una paleta de colores para pintar mi vida 

cuando la vea gris y oscura. Me sería muy útil un bote de 

basura para tirar todo lo que me hace daño.

Por favor mándame un frasco de merthiolate y una cajita de 

curitas para sanar mi corazón, porque últimamente ha 

tropezado bastante y tiene muchos raspones.

Te pido unos diskettes, porque tengo el cerebro lleno de 

información y necesito espacio para guardar más.

Te pido muchas zanahorias, para tener buena vista y no 

dejar pasar las oportunidades por no verlas. Necesito 

también un reloj grande, muy grande, para que cada vez que 

lo vea me acuerde de que el tiempo corre y no debo 

desperdiciarlo.

¿Podrías mandarme muchísima fuerza y seguridad en mí 

mismo, ah?

Sé que voy a necesitarlas para soportar los tiempos difíciles 

y para levantarme cuando caiga.

También quisiera una cajita de pastillas de las que hacen que 

crezca la fuerza de voluntad y el empeño, para que me vaya 

bien en la vida y te pido unas tres o cuatro toneladas de "

ganas de vivir", para cumplir mis sueños.

Necesito también una pluma con mucha tinta, para escribir 

todos mis logros y mis fracasos.

Pero más que nada, te pido que me des mucha vida, para 

lograr todo lo que tengo en mente y para que el día que me 

vaya contigo, tenga algo que llevarte y veas que no 

desperdicié el tiempo aquí en la Tierra.
De antemano te agradezco lo que me puedas mandar y te 

agradezco el doble todo lo que me mandaste la primera vez.

Te adora, tu hijo(a)
:


     




Memorándum para los Católicos


  








Católico, acuérdate que tienes hoy
Un Dios que glorif
icar.


Un Jesús que im
itar.
Ángeles b
uenos que honrar.


La Virgen y Sa
ntos a quienes rogar.
Un alma que salvar.


Un cuerpo que mortificar.


Pecados que expiar.
Virtudes que practicar.


Un paraíso que ganar.


Un infierno que evitar.


Una eternidad que meditar.


Un tiempo que aprovechar.


Prójimos que edificar.


Un mundo que temer.


Demonios que combatir.


Pasiones que domar.


 Tal vez la muerte que sufrir;


Y una extensa cuenta que dar


   

Oración al.. Encender una Vela



       




        


   Oh Dios, que con Tu Palabra santificas todas las cosas; bendice esta(s) vela(s) y enciende nuestros corazones con tu amor. Haznos caminos de luz para los demás. Prepáranos para recibir Tu Gracia en abundancia. Derrama tu poder y misericordia sobre nosotros. Te lo pedimos a través de Cristo, Nuestro Señor. Amén. 
               


























SALMO 50.... MISERERE










Miserere significa: "Ten piedad", la frase completa Miserere nobis: "Ten piedad de nosotros"
  

Tenme piedad, oh Dios, según tu amor,
por tu inmensa ternura borra mi delito,
lávame a fondo de mi culpa,
y de mi pecado purifícame.

Pues mi d
elito yo lo reconozco,
mi pecado sin cesar está ante mí;
contra Ti, contra Ti solo he pecado,
lo malo a tus ojos cometí.

Por que aparezca tu justicia cuando hablas
y tu victoria cuando juzgas.
Mira que en la culpa ya nací,
pecador me concibió mi madre.

Mas Tú amas la verdad en lo íntimo del ser,
y en lo secreto me enseñas la sabiduría.
Rocíame con el hisopo, y seré limpio,
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

Devuélveme el son del gozo y la alegría,
exulten los huesos que machacaste Tú.
Retira tu faz de mis pecados,
borra todas mis culpas.

Crea en mí, oh Dios, un puro corazón,
un espíritu dentro de mí renueva;
no me rechaces lejos de tu rostro,
no retires de mí tu santo espíritu.

Vuélveme la alegría de tu salvación,
y en espíritu generoso afiánzame;
enseñaré a los rebeldes tus caminos,
y los pecadores volverán a Ti.

Líbrame de la sangre, Dios, Dios de mi salvación,
y aclamará mi lengua tu justicia;
abre, Señor, mis labios,
y publicará mi boca tu alabanza.

Pues no te agrada el sacrificio,
si ofrezco un holocausto no lo aceptas.
El sacrificio a Dios es un espíritu contrito;
un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.

¡Favorece a Sión en tu benevolencia,
reconstruye las murallas de Jerusalén!
Entonces te agradarán los sacrificios justos,
--holocausto y oblación entera--
se ofrecerán entonces sobre tu altar novillos.











Miserere significa: "Ten piedad", la frase completa Miserere nobis: "Ten piedad de nosotros"