Señor, tengo miedo, que no me perdones un número tan grande de pecados; mi miseria me llena de terror.
Mi Misericordia es mayor que tu miseria y la del mundo entero. ¿quién midió mi bondad? Por ti descendí del cielo a la tierra, por ti permití me clavaran en la cruz, por ti permití abrir con la lanza Mi Corazón y te abrí la fuente de la Misericordia; acércate y bebe las gracias de esta fuente con el vaso de la confianza. A un corazón humilde nunca lo rechazaré; tu miseria se ahogó en el abismo de Mi Misericordia. ¿Por qué tendrías que discutir conmigo por tu miseria? Hazme el favor de entregarme todas tus pobrezas y miserias, y Yo te llenaré con los tesoros de las gracias".
Venciste, oh Señor, mi corazón de piedra con tu bondad; he aquí que con confianza y humildad me acerco al Tribunal de Tu Misericordia, absuélveme Tu mismo con la mano de Tu representante. Oh Señor, siento que me invadió totalmente Tu Misericordia. Me has perdonado más de lo que yo podía imaginarme. Tu bondad superó todos mis anhelos. Y ahora Te invito a mi corazón conmovido por tantas gracias. Vagaba por malos caminos y Tú no dejaste de ser mi Padre. Multiplica en mí Tu Misericordia, pues, ves que débil soy.
"Niño, no hables más de tu miseria, pues, Yo ya me olvidé de ella. Escucha, niño Mío, lo que te quiero decir: arrímate a Mis Llagas y saca todo de la Fuente de Vida, todo lo que tu corazón pueda anhelar. Bebe con toda tu fuerza de la Fuente de Vida y, no te detendrás en el camino. Contempla el resplandor de Mi Misericordia y, no tengas miedo a los enemigos de tu salvación. Adora Mi Misericordia".
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