Cantemos hoy un himno de alabanza al "hombre perfecto" y espontáneo, humanoes,piritual rico, de personalidad arrolladora, de palabra viva y poderode gran profundidad teológica y poética, de cautivadora simpatía; dintransigente serenidad, de total integridad y e voluntad,de enorme energía y de limitada compasión ante las miserias huma
A Jesús, el hijo de María, el hijo del Padre e hijo adoptivo de José,
el Mesías prometido y presente ya en nuestra historia, bendiciendo a su Padre y a nuestro Padre, a su Dios y a nuestro Dios.
Bendigámosle, por su creación para los hombres.
Bendigamos al Señor, por haber humanado en las entrañas de María.
Bendigamos al Señor, por comer, dormir y actuar semejante a nosotros.
Bendigamos al Señor por caminar y hablar, metido en nuestros conflictos para aportar soluciones.
Bendigamos al Señor, por sufrir, agonizar y morir, para luego resucitar triunfante, dando con ello valor al dolor.
Bendigamos al Señor, por expresar abiertamente sus sentimientos de indignación o compasión, de desagrado o melancolía.
Bendigamos al Señor, por demostrar afecto y simpatía, acariciando a los niños y brindando amor a sus discípulos.
Bendigamos al Señor alabémosle por los siglos.
Por entretenerse en largos coloquios y oraciones en comunión con el Padre.
Bendigamos al Señor por haber demostrado con su vida ordinaria, lo extraordinario y bueno de su persona.
Bendigamos al Señor, por no haber rechazado al que lo traicionó, ni a quien lo negó tres veces, demostrando su nobleza.
Bendigamos al Señor, por haberse entregado en manos de los notables de la iglesia y dejado condenar por un juez vacilante y débil.
Bendigamos al Señor por haber portado siempre con dignidad, verdad y mansedumbre; con valentía y humildad que llena de bendiciones a los pobres y enfermos.
Bendigamos al Señor y ensalcémosle con himnos por los siglos, por brindar esperanza y alegría a quienes lo siguen y lo miran con fe.
Bendigamos al Señor por haber sido y ser un hombre incomparable, de irresistible atractivo por la amistad y confianza que inspira.
Alabemos al Señor por su silencio en Nazaret por su actitud de rechazo rotundo a los triunfos humanos.
Bendigamos al Señor por haber redimido y continuar redimiendo a los hombres, con su pasión, muerte y Resurrección.
Alabemos al Señor bendigámosle ahora y por siempre. Amén |
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